Artículos de broma

Deambular político

16.09.2015 | 05:00

Para entrar en el castillo centroeuropeo, los sirios tuvieron que salvar el foso, trepar por la muralla y sobrevivir a los arqueros. Una vez pasaron la almena, fueron recibidos en el patio de armas con música por la reina Merkel al pie de la escalera de la torre del homenaje. La desesperación de estos miles de refugiados a los que hemos visto sortear el serpentín de concertinas, marchar por vías y caminos y apresurarse a abordar los trenes se hace visible al oírles llamar mamá a Merkel.

La desesperación es una alteración del ánimo contagiosa y, cuando se expande, resulta difícil de administrar también por los que no están desesperados, que reaccionan de forma deambulante, de ahí que, un día, se abran las puertas de par en par y, al siguiente, se cierren a cal y canto; que hoy se aprueben convoyes y mañana se suspenda la circulación de ferrocarriles. En nuestra deambulación política acogemos a los que huyen del bombardeo y les prometemos bombardear más el lugar de donde huyen. Será que el redoble de tambores de guerra no produce efecto llamada, que tanto preocupa otras veces.

Pese a su desesperación, los sirios saben a dónde quieren ir. A Alemania, a Suecia... Mientras se apelotonan a dos mil kilómetros de nosotros para seguir su rumbo norte; en el sur se colocan carteles de bienvenida a quienes tan mal vienen y se discuten soluciones habitacionales okupa que les pueden convenir. Ese engalanar prematuro nos da un aire de Villar del Río en un Bienvenido míster Marshall inverso al que la procesión ni siquiera acude para dejar el rastro de polvo del pasar de largo.

Pero eso es lo de menos. Lo de más, es que no sabemos si se ha preparado algo más que los carteles de recepción, cosa que no extrañaría en un país festero, cartelista y procesional. Y estas cosas, que hay que hacer y que se hacen con ganas, además y sobre todo, hay que hacerlas bien.

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