El contrapunto

Patricia Crone, historiadora

19.09.2015 | 05:00

Judith Herrin, profesora emérita del King´s College londinense, nos ha dejado unas hermosas páginas en homenaje a su amiga y colega, la historiadora Patricia Crone. La profesora Crone falleció hace dos meses. Fue una despedida larga y dolorosa, punto final de una implacable enfermedad. Patricia Crone tenía 70 años; nos ha dejado demasiado pronto. Hasta el último momento el azul de sus ojos no dejó de brillar, con amor y curiosidad por todo lo que le rodeaba. Era una de las más respetadas conocedoras e investigadoras de los orígenes del Islam. Su vida se repartió entre su Dinamarca natal, la Inglaterra de su Alma Mater y Princeton, en Estados Unidos.

Su primer libro, Hagarism, fue publicado en 1977. En el mismo año de su llegada a Oxford como una especialista algo irreverente (como buena escandinava) en la historia del Islam. Fueron –el libro y su autora– un terremoto para la augusta institución. Investigó los antecedentes y los comienzos del Islam primigenio a través de textos arameos, coptos, armenios, siríacos, griegos y persas. Deslumbró, irritó y asombró a muchos y consagrados expertos. A través de las páginas de Hagarism Patricia Crone arrojó toda la luz de su erudición y su inteligencia, con la ayuda de su colega el profesor Michael Cook, sobre los orígenes de aquella nueva religión monoteísta, surgida con la ferocidad de una tormenta de arena en los desiertos de Arabia.

Como ella anunció, fue «un libro escrito por infieles para los infieles». Sin miedo ni complejos, la historiadora investigó aquella «terra incognita» y las raíces persas, griegas, cristianas y judías de aquel nuevo culto. Es obvio que aquel libro no fue del agrado de muchos practicantes del islamismo más ortodoxo. Afortunadamente, en aquellos civilizados años setenta del siglo pasado el uso y abuso de una censura punitiva a través de una «fatwa» hubiera sido algo impensable en un país como el Reino Unido.

Patricia Crone había nacido en Dinamarca. En 1945. Dos meses antes del final de la Segunda Guerra Mundial. Su padre quiso que ella y sus tres hermanas tuvieran una educación internacional. Sin barreras y sin fronteras. Patricia estudió en algunas de las más prestigiosas instituciones de Inglaterra. La profesora Judith Herrin la conoció en el Wartburg Institute, donde ambas ya tenían importantes responsabilidades académicas. Se hicieron buenas amigas. En el texto que le dedicó a su amiga Patricia en «Open Democracy» podemos leer lo siguiente: «Sobre el suelo del gran estudio de Patricia Crone, el que se extiende a lo largo de su casa de Princeton, asomándose a su bello jardín, nos recibe una deslumbrante alfombra persa, tejida en rojo, con líneas blancas intercaladas. Su padre la tuvo antes en su despacho. Siempre pensé que fue un tributo que él rindió a la brillantez de su hija».

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