El Palique

¿Es Rajoy un dolmen?

Tal construcción megalítica, que en bretón quiere decir mesa grande de piedra, resiste el paso del tiempo y lo que le echen. Es no inmutable y no se le conocen grandes decisiones

20.09.2015 | 13:22

Rajoy apoya los dólmenes´, dice el abreviado titular de una nota de prensa. Como si un dolmen megalítico y de miles de años, o sea, que lleva ahí literalmente toda la vida, necesitara apoyo. De alguien cuya vida, como la nuestra, será un suspiro en comparación con el tiempo que tal conjunto natural lleva formado. El presidente del Gobierno tal vez acudiera a Antequera identificado con los dólmenes: altivos, altos, enhiestos, duros, inmutables, poco dados a la improvisación. Duraderos. Una losa grande horizontal que se apoya sobre dos grandes piedras verticales. Ni se inmutan. Pero: Rajoy no es un dolmen. Si lo fuera tendríamos que declararlo patrimonio mundial de la humanidad. Y ni siquiera ahora, que se muestra en las televisiones paseando, tomando cerveza, jugando al dominó o incluso bañándose en río o acariciando a su perro, debería acceder a tal condición, sobre todo porque somos partidarios de que lo patrimonialicen sus amigos y familias y –si acaso– su partido. Buen gesto el de Rajoy, no obstante. Quizás Artur Mas piense que Rajoy es un dolmen. Quizá el dolmen sea Mas.

La comisión evaluadora de la Unesco llegará mañana a Antequera para evaluar la candidatura del Sitio de los Dólmenes a Patrimonio Mundial. Se trata del primer conjunto megalítico español, que está formado por lo dólmenes de Menga, Viera y el Romeral. Ante ellos, uno siente el peso de la inmensidad, el de la historia, un punto de orgullo y cierto desconcierto. No seguimos describiendo sensaciones para que el afanoso lector dominical no tome estas líneas por una de esas ponderaciones de la naturaleza y sus efectos a la que tan dados son los poetas cuando se acerca el otoño; estación esta que aprovechan para, en lugar de zascandilear ganando juegos florales y bebiendo sangrías con concejales de cultura, dedicarse a los paseos bucólicos que, salvo algún verso atinado, nada bueno les puede proporcionar.

En 1886 fue declarado Monumento Nacional el Dolmen de Menga y en 1923, el de Viera. El Tholos de El Romeral pertenece al Tesoro Artístico Arqueológico Nacional desde 1926 y en 1931 fue declarado Monumento Histórico-Artístico. De conseguir lo de la Unesco se pondría aún más a la aún más bella e imponente Antequera en el mapa cultural. Unas ciudades se ponen en el mapa por una nueva infraestructura y otras por la puesta en valor de lo más antiguo que hallarse pueda. Yo siempre he sido muy de dólmenes pero no le hago ascos a un Guggenheim. Sobre todo si después hay pinchos y vinos y no llueve. Y no me parece que en el término medio esté ninguna virtud, máxime teniendo en cuenta que ese término medio podría ser la edad media. Bueno, siendo cierto que en tal periodo se erigieron meritorias catedrales.

De pequeño nos llevaban de excursión en el colegio a ver los dólmenes. También pantanos. Ahora van a ver fábricas de coches. Donde las hay. Susana Díaz ha preferido ir a una factoría de Airbus antes que ir a los dólmenes. Cada cual tiene sus preferencias. Una imagen de Díaz, Rajoy y un dolmen habría dado para un pie de foto guasón. De los tres, a veces es al dolmen al que más se le ve las intenciones.

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