En corto

Libro de bitacora

12.10.2015 | 05:00

Con la globalización, el barco de la economía mundial ha empezado a funcionar con dos arboladuras, la de los países desarrollados y la de los emergentes. Estos tiraron de la nave global cuando los primeros no pillaban aire, pero cuando los desarrollados inflan por fin sus velas se caen flácidas las de los emergentes. El nombre del barco es orden económico mundial, aunque también podría llamarse desorden económico global. Los capitales se mueven de uno a otro lado de la bodega con mucha rapidez, buscando rentas como sea, lo cual hace que se corra la carga y los movimientos del barco sean más acusados. Por cubierta corretean dando órdenes muchísimos tripulantes bien uniformados, pero sus órdenes son contradictorias y encima no hay nadie al timón. Abajo los galeotes reman sin cesar, y al que no tiene sitio en la bancada se le tira al mar. Los únicos que al final ganan son los tiburones.

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