Málaga de un vistazo

El hábito de la excelencia

14.10.2015 | 02:00

Mientras se acumulan récords significativos en nuestro sector turístico: aeropuerto, número de pernoctaciones, consumo por turista, cruceristas€ alargando la tan temida temporalidad. Cuando el destino Málaga capital pasa por su mejor momento en los ámbitos cultural, de congresos y ocio; en esta coyuntura tan positiva se genera un mal tiempo donde la ciudad padece una de sus dolencias urbanas más gravosas: la eternización de las obras del Centro, las cuales impregnan las retinas de los visitantes observadores de un espacio histórico desfigurado por socavones. A las ya retrasadas obras del metro, con su caos circulatorio por el nuevo trazado del contexto Alameda, Mármoles, Armengual de la Mota, avenida de Fátima –a modo de daño colateral–, se les suman los sempiternos trabajos en calle Panaderos, entorno Catedral, Puerta Nueva y plaza de Camas, ésta en concreto como claro ejemplo de la ineficiencia programada, definida por realizar dos veces un mismo proyecto, práctica inherente a esta villa concretada muy acertadamente por el preclaro poeta José García Pérez quien la versa como «la que todo lo acoge y todo lo silencia». Tanto sigilo de nuestros próceres por los retardos de las reformas como ruido y polvo engorroso e interminable, manteniendo en un estado de enervación constante a vecinos, comerciantes y transeúntes quienes expían tantos aplazamientos y demoras. Estoy de acuerdo: toda rehabilitación requiere de un sacrificio, pero no comparto que éste se eternice con los graves perjuicios económicos, sociales y emocionales ocasionados. Les invito a recordar a Aristóteles cuando plantea «que somos el resultado de lo que hacemos repetidamente. La excelencia entonces no es un acto sino un hábito». Por favor, señores gestores públicos, búsquenla e implántenla.

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