Perdidos y encontrados

Veremos si ya Podemos

22.10.2015 | 05:00

No sé si Podemos puede consigo mismo. Pablo Iglesias parece cada vez más cansado en televisión, su tabla de surf para mantenerse en la ola de los sondeos electorales. Ayer la última encuesta publicada de cara a las elecciones de casi Navidad otorgaba a la formación morada el cuarto puesto y con tendencia más hacia abajo que hacia los cielos (cada vez más pendiente su asalto). Lo que no quita que en el cara a cara televisado Albert Vs Pablo, el líder de Podemos ofreciera su rostro menos político y el de Ciudadanos, por el contrario, el más. Iglesias mostró, quizá por cansancio, su rostro más sincero. Rivera un exceso de hiperactividad y unas hechuras políticas de las que aún carece el profesor de la Complutense. Aunque una cosa quedó clara, Rivera e Iglesias (y Évole) demostraron que viene un tiempo nuevo por fin sin necesidad de maquillaje para la política española. Pero todo parece indicar que el cansancio y los errores tácticos de Podemos están alimentando con sus propios votos a Ciudadanos en la carrera electoral.

Qué hace que el morado se vuelva lila y el naranja un fogonazo, además de la resistencia demoscópica de PP y PSOE.
La aspiración horizontal y asamblearia en los inicios de Podemos como partido es poco elástica para reaccionar ante las asombrosas perspectivas electorales tras los cinco escaños obtenidos en las europeas. La artillería por tierra aire y mar contra Podemos fue tremenda cuando pareció que estos herederos con siglas del 15M podían morder escaños desde el propio sistema que los partidos mayoritarios habían fagocitado. El empeño en asimilarse con candidaturas en común desde unas siglas nuevas con una vieja izquierda a la izquierda del PSOE que ya había demostrado su techo electoral, aún a sabiendas de que Podemos sólo puede conquistar los cielos mirando hacia el centro y volviendo a despertar ilusión presentándose como honrada herramienta transversal para regenerar lo degenerado y no como otro partido de la izquierda más. Mucha gente, «la gente», quiere eso para devolver la política a las instituciones, a las que identifican hoy como fábricas de embutidos y delegaciones de los partidos.

Y otro error fue el plante de Pablo Iglesias al Rey en el día de la Hispanidad. Esa decisión sólo alimentó a quienes Podemos pretende debilitar, y regaló portadas y aperturas de telediarios con titulares tan sólidos como el de calificar el acto institucional de «un poco tostón». En estas cosas no se puede ir de guay. Y si uno no va se calla porque el gesto en sí ya es un bocinazo. Pero demasiada gente entiende que hay que comerse algún «tostón» en esta vida para conseguir las cosas, y que éstas sean sólidas a medio y largo plazo sin debilitar la convivencia. Jamás un ministro desacreditado como el del Interior tuvo tan fácil desacreditar a alguien que aspira a gobernar calificándole de antisistema. Iglesias debe descansar para poder. Y Podemos poder para no perder su ola.

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