Tribuna

Orejas y rabo, Mariano

23.10.2015 | 05:00

El miércoles, en la última sesión de control parlamentario, le sacaron los colores, mostraron tarjeta roja y le dejaron con las vergüenzas al aire. Toda la oposición, una a una, cuál era su obligación lo puso de cuclillas y cara a Écija. Lo más bonito que le dijeron es que vive con la chepa de la mentira y la corrupción. Pero el presidente, inasequible al desaliento, resaltaba el milagro alcanzado, levitando sobre el afarolado crecimiento económico que sólo él y su gobierno ha visto. Rajoy pasó un mal trago porque el balance que hizo de su Régimen (mayoría absoluta y aplastante, gobernando a golpe de decretos leyes) no se lo creyó nadie, salvo su bancada y de ahí su eterna perplejidad, reflejada en la pupila de sus ojos.

Corrupción, mentira, caja B, presupuestos sacados de la manga, con el francés y socialista Moscovich culpable de que en Bruselas no se los crean y dejar una herencia que será difícil de gobernar por el previsible gobierno socialdemócrata que todas las encuestas señalan como futuro. Especialmente duros fueron Pedro Sánchez, Rosa Díez y Aitor Esteban. A Sánchez le recordó, cómo no, la herencia recibida y a Rosa Díez la despachó con un desprecio intolerable.

No pudo evitar, sin embargo, estar sometido a un feroz examen y con derecho a estar, si es que dura, cuatro años en la oposición. Pero la impavidez de Mariano Rajoy ya es legendaria, aunque se notaba su profundo nerviosismo con el arqueo de su ceja izquierda y las pupilas dilatadas. Rajoy no salía de su asombro porque, salvo por la intervención del mamandurio Rafael Hernando que le bendijo por arriba y por abajo, todos los demás lo estaban crucificando y no se podía creer que dudaran del milagro de su gestión y de sus palabras. Mentira, mentira, sonaba en el hemiciclo del Congreso. Nunca hasta ahora había sonado con tanta fuerza esta palabra para tildar la gestión de un presidente de Gobierno. Y paro, deuda pública como jamás tuvo España, corrupción en vena del PP, desde Madrid a Valencia, desde Baleares a Castilla, y todo un rosario de nombres que pesan sobre Rajoy como su peculiar y personal calvario. De ellos, tres que son una caja de sorpresas: Luis Bárcenas, Francisco Correa y Rodrigo Rato, don Rodrigo.

Nunca un Gobierno con mayoría tan aplastante en el Congreso ha sido objeto de tan duras críticas y de haber mentido como norma de trabajo. Un desastre clamaba la oposición, acusando del desprecio que Mariano Rajoy ha hecho durante estos cuatros años del Parlamento, gobernando bajo de decretos leyes, siempre con el dictamen de Soraya Sáenz de Santamaría, especialista en restregar a los socialistas la mierda que hicieron cuando gobernaban.

Menos mal que le quedaba al presidente del Gobierno el bálsamo de Fierabrás untado de forma tosca por su portavoz Rafael Hernando y el sonoro aplauso de su Gobierno, puesto en pie, como lo hizo la bancada del PP que aplaudía a rabiar a su jefe y éste, cual torero de casta, saludaba al tendido como si hubiera cortado orejas y rabo.

Rajoy se sabe tocado y amortizado, aunque él no lo quiera creer, pese a que en algunos círculos de su propio partido, del capital económico, de empresas del IBEX y hasta en los aledaños del bastión aznarista, FAES, no es el que cuenta con mayores plácemes para, en caso de tener alguna posibilidad de formar gobierno (léase el ABC y La Razón) sea el político de la derecha más adecuado para sacar a España del tremendo agujero del paro que seguimos teniendo, pese a los datos de la EPA de ayer, de la pobreza que aqueja a cerca de tres millones de ciudadanos, tal y como denuncia Cáritas y el Rajoy que lleva en sus genes los feroces recortes en sanidad y educación.

P. D. (1) Nadie duda de que Francisco de la Torre va de samaritano por la vida, apiadado de los pobres exconcejales del PP que no encontraron mamandurria y ahora les pone delante mesa y mantel de tres tenedores, con sueldos que claman al cielo, en áreas municipales. ¿Qué tiene que hacer don Francisco de la Torre para que la oposición y su punto de apoyo, Ciudadanos, se levante en armas políticas?

(2) El tres per cent es la tumba política de Artur Mas. ¿Qué hará ahora Esquerra Republicana, la CUP y los ecologistas de izquierdas? ¿Lo auparán al poder o lo dejarán caer? Porque hay que tener cara para afirmar que él no sabía nada. ¿Tampoco Jordi Pujol, su padre político? Chamuscado, quemado y hundido.

(3) Portugal, de la mano del socialista Antònio Costa, irá por senderos de la izquierda razonable, aunque no exentos de sobresaltos. El PP ha puesto sus barbas a remojar.

(4) Refugiados, carne de invierno. ¿De verdad existe Europa ¿De verdad existe la Europa de los ciudadanos? Como tengo escrito de Mons. Cañizares, sería deseable llevar a los máximos dirigentes europeos a hacer este recorrido: De Siria a Turquía; de Turquía a Grecia. Y de aquí a las eternas caminatas buscando una frontera amable en Europa. Y que hagan el camino a pan y agua, con un plástico tapando sus cabezas y sus vergüenzas y arropando con el calor de sus cuerpos a niños desnutridos. Lo peor, por desgracia, está por venir.

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