Perdidos y encontrados

Audiencias marcianas

Confunden a veces quienes quieren algo con que ese algo sea como lo quieren. Nos pasa a todos un mucho o un poco

29.10.2015 | 05:00

Será el resfriado. Pero no termino de comprender por qué mientras una de las últimas entrevistas con el presidente del Gobierno da un 11% de audiencia la final de La Voz con niños da un 40. Resulta anómalo en un país con las cifras de sufrimiento acumulado que han vuelto a reflejar los últimos datos de la EPA del tercer trimestre de 2015 o Cáritas, por citar sólo un par de indicadores sobre paro, pobreza y una cada vez peor distribución de la riqueza precisamente cuando el PIB vuelve a crecer (lo más preocupante quizá, la aparente consolidación de un modelo insostenible e injusto).

Explicar el pinchazo de la entrevista de Rajoy con la correcta Ana Blanco en TVE con un «Está acabado», como he visto repetirse por las redes sociales, sea así o no (los sondeos siguen empeñados en decir que aún no), me parece de una frivolidad inquietante. Confunden a veces quienes quieren algo con que ese algo sea como lo quieren. Nos pasa a todos un mucho o un poco. Pero en este asunto de las audiencias me interesan más las razones sociológicas que las políticas. Parece que Rajoy hace tiempo que puede ser un lastre para el PP del futuro (si es que PP y PSOE consiguen ´regresar´ al futuro), aunque resiste en el presente más de lo que su amigo Aznar le concede (la entrevista de ayer con la vibrante Pepa Bueno lo demuestra). Tampoco era muy atractivo el formato de la entrevista en TVE, una televisión pública que, como otras, torpea y llega tarde a la frescura de la libertad –la única frescura con credibilidad posible– Y esas preguntas de unos ciudadanos enlatados parecían más fabricadas por el marketing que por el periodismo. Nada que ver con el exitoso formato que un independiente (que no desideologizado) Jordi Évole moderó en La Sexta, carente de maquillaje y aparentemente sin cartas marcadas. Es verdad que los dos contendientes de Salvados, Rivera e Iglesias, no son el poder, aunque ya lo acaricien en mayor o menor medida, y eso se lo pone más fácil al entrevistador. Pero en el fondo de todo lo referido está que España se juega mucho en las elecciones del 20 de diciembre. No sólo se juega superar el órdago catalanista, cómo salir de la crisis con justicia y con solvencia o asumir el reto de su cuota de refugiados, también la necesaria regeneración de su democracia. Sin embargo, casi la mitad de las personas que veían la tele la noche de la entrevista al presidente miraban con arrobo cómo cantaban los chavales.

–A propósito, cuando yo era chico los niños teníamos una programación de tarde pensada para nosotros. Ya no. Los canales temáticos para niños son algo reciente, y cuando no emitían ya había sido secuestrada la franja de tarde para el entontecimiento del ´target´ adulto. En todo caso, jamás habría creído hace años que los niños serían utilizados como reclamo en ´prime time´. Nuestro mundo hace caja sin cortapisa moral alguna. La fórmula, visto su éxito, se propaga–.

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