Cartas al director

29.10.2015 | 05:00

El terror está unido, por Antonio Romero Ortega
Si partimos de la base de que los malos simpatizan con los malos y coinciden en su odio a los buenos, las cosas son así desde Adán y Eva, a nadie debería sorprender que los atentados terroristas sean, muchas veces, obra de varios grupos sibilinamente coaligados para sembrar el desconcierto entre los encargados de la lucha antiterrorista. En realidad, a todos los terroristas del mundo habría que calificarlos como mafiosos, pues el principal cometido perseguido es parecer más poderosos que las autoridades. Por ello, sería un error que los partidos políticos se enzarcen entre ellos en torno a quiénes han sido los autores de un atentado, como ocurrió en España aquel fatídico 11 de marzo. No creo nada en las hipótesis conspiratorias, que insinúan que las autoridades son cómplices del terrorismo. Dada la actual tesitura del mundo, el eslogan de los forajidos es el siguiente: terroristas de todo el mundo uníos. Por consiguiente, la estrategia adecuada para combatirlos es la unión de todos los contrarios al terror.

Policía Local, por Gustavo García-Valdecasas
En Málaga, como en otras muchas ciudades, la mala costumbre de los ciudadanos es culpar a la Policía Local de sus males. Lo que nadie dice es que la Policía Local está al servicio de los ciudadanos, y que en Málaga, a pesar de las limitaciones que tiene este cuerpo, que contamos con pocos efectivos para esta cada día más grande población, y cumplen sus funciones; es cierto que en ocasiones parece que se extralimitan, pero sólo lo parece, ya que lo que intentan, y consiguen la mayor de las veces es ser objetivos, tarea muy difícil para cualquiera. Sería necesario que la plantilla de policías locales de Málaga se ampliara, pero bien preparados intelectual y físicamente, y sin enchufismos como en Sevilla. La Policía Local tiene unas funciones determinadas, no son jueces ni jurados y nadie se acuerda de ellos para lo bueno, para cuando evitan reyertas entre conductores, o cuando denuncian y proponen sanciones para los que incumplen sistemáticamente las normas de tráfico u otras. La Policía Local no son personas superiores a los demás, ni inferiores; desempeñan un trabajo. Y como personas iguales, obviamente, puede haber alguna «manzana podrida», si los hay, que también es dudoso, decir algo así sin tener la certeza objetiva en dicha afirmación de algunos ciudadanos que tiran la basura en la calle, que circulan en dirección prohibida, o simplemente son escandalosos e irrespetuosos con los demás y por ende con la leyes. Éste que escribe ya ha tenido desencuentros con un policía local concreto, desencuentros que solo han sido por no recibir el trato merecido, menoscabando los derechos fundamentales de cualquiera, o porque ése concreto policía local ha tenido un mal día y lo paga con el primero que se encuentra, faltando al respeto al ciudadano, pero esa es mi subjetiva opinión. Tan sólo puedo y debo añadir que en general tenemos una buena Policía Local, con más funciones que las que pueden cumplir, por falta de efectivos, y si el general de los ciudadanos cumplieran con sus obligaciones antes de exigir sus derechos, nos iría mejor a todos. Felicidades por su labor y gracias.

Patadas por todos lados, por Jesús Sánchez-Ajofrín Reverte
Según el color del cristal con que se mire es indiferente en este caso. Patadas son patadas, desde que alguien le soltó la primera al otro, como venganza por su inferioridad. Artur Mas (junto con su equipo) debe estar entrenando (bajo la batuta de algún entrenador de fútbol ¿francés?) para ver como sacudírsela, en todo el trasero, a España. Se verá. Por otro lado, al corredor de motos Valentino Rossi le cuesta reconocer haberle arreado a Marc Márquez otra patadita de libro, en la carrera que disputaron en el Gran Premio de Malasia. Pero él dice que no le obedeció el pie. ¡De risa! La última patada, y esta sí que es buena, se la han dado al sector cárnico (fabricantes y establecimientos de carne). Ahora, parece ser, que la carne que pasa por un proceso de elaboración: chorizos, morcillas, hamburguesas, embutidos? puede ser cancerígena, si se consume a lo bestia. Ya sabemos que para los bestias no hay normas, por lo tanto, no sean tan alarmistas, por favor. Seguramente que los que han creado la alarma (desde sus yates) se nos han vuelto vegetarianos. Al final de la historia es lo de siempre: unos sacan tajada y los otros a comer verduras.

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