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El cáncer del yo

02.11.2015 | 00:14

Yo también tengo queridísimas amigas que desgraciadamente padecen cáncer de mama. Y el otro día una de ellas se mostraba agotada, profundamente harta, de la sobrecarga emocional con la que este tema se trata en los medios de comunicación. No sé si sabré explicarme tan bien como me lo explicó ella. Otras enfermedades graves, otros cánceres, se presentan como meras enfermedades. Se habla en televisión de ellas cuando llega su día, se entrevista un noventa por ciento de veces a médicos y un diez por ciento a afectados, no se reviste el problema de lirismo ni poética. Pero el cáncer de mama aparece reflejado en la televisión de forma completamente diferente, dotado de una dimensión vital, experiencial, casi moral abrumadora. Se entrevista un diez por ciento de veces a médicos y un noventa por ciento a afectadas. Como si esta enfermedad estuviera relacionada con la propia identidad de la persona, como si el tumor hubiera aparecido en el yo, como si lo fundamental del cáncer de mama fuera la experiencia de sufrirlo; y los programas televisivos, con su voracidad y falsa conciencia habitual, lo aprovechan para poner en marcha su clásico merchandising emocional: sus campañas, sus lazos, sus donaciones, sus testimonios, sus lágrimas, sus aplausos mientras los focos están encendidos. Los especialistas nos dicen que hay muchísimos tipos de cáncer. Para la televisión sólo hay dos: el de mama y todos los demás. Es probable que muchas mujeres agradezcan este tratamiento, pero es seguro que algunas otras están cansadas de este buenismo cursi que, con la ¿mejor, peor? intención del mundo, sólo consigue, –¡como siempre!–, liar a las pacientes en un embrollo vital que se añade a la grave enfermedad que padecen y agobiarlas con ridículas llamadas al optimismo que terminan responsabilizando a la mujer del curso de su enfermedad por cómo la ha experimentado emocionalmente. No es un viaje, ni una ocasión para amar más la vida o hacer exposiciones de fotos, no encierra mensajes ocultos ni significa nada. Es un cáncer que hay que tratar médicamente lo mejor que se pueda para ver si se puede curar.

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