Al margen

Rajoy reacciona

02.11.2015 | 05:00

Tras varios meses de ser acusado de quietismo ante el avance del proyecto secesionista en Cataluña, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no tuvo más remedio que responder ante el intento de aprobar una declaración de independencia por parte del recién constituido Parlament catalán. Así, tras convocar en primera instancia al líder del principal partido de la oposición, el socialista Pedro Sánchez, para buscar una respuesta ante las aspiraciones independentistas de Junts pel Sí y la CUP, optó por hacer lo mismo con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera y (tras ciertas dudas), con el de Podemos, Pablo Iglesias.

Lo más fácil, en ese sentido, es ponerse de acuerdo en la vertiente jurídico-institucional, a partir de la presentación de distintos recursos (sea contra la constitución de la Mesa del Parlament o contra la misma declaración independentista). El problema viene después: ¿cómo articular una respuesta política común, que sirva para encauzar el conflicto?

Porque las propuestas de unos y otros varían sustancialmente: mientras el PP no quiere retocar la Constitución (a la espera de que los demás muevan ficha), el PSOE formula una inconcreta reforma federal (que no satisfará a las formaciones independentistas), Podemos pretende dar salida a la situación a través de un referéndum y Ciudadanos planteará su reforma de la Carta Magna el próximo día 7 (que, desde el separatismo, se intuye como más recentralizadora).

En resumen: proseguir por la vía jurídico-institucional es un primer paso€ pero sigue sin darse respuesta al problema de fondo planteado por un independentismo que ha pasado del 14% de los votos, en 2006, al 48% actual.

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