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Mas-Colell minimiza a la CUP

Mas tampoco escucha a la influyente prensa internacional, con la que sí coqueteó Jordi Pujol

19.11.2015 | 05:00

Andreu Mas-Colell lee el Financial Times, y quizás por eso fue el único conseller de Artur Mas que no aplaudió la resolución independentista. Por si no tuviera suficientes argumentos para alertar a Mas sobre la deriva política del «procés» separatista, este experto en microeconomía y profesor de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona se quedó helado la semana pasada con el editorial del FT sobre la «locura» de una Cataluña independiente. Suponía que era la prueba del algodón para abrir los ojos a sus compañeros de gobierno y para los pocos catalanistas centrados que quedan en Convergencia, un partido que ha abdicado en esa burbuja soberanista que es Junts pel Sí. Pero Mas tampoco escucha a la influyente prensa internacional, con la que sí coqueteó Jordi Pujol. El que fue editor de Econometrica, una revista de referencia mundial, está a años luz de la CUP. Pese a su eterna etiqueta de perfil técnico, Mas-Collel ha sido el primer conseller en publicitar su firme oposición a caer en manos de un partido anticapitalista, euroescéptico y antieuropeo, contrapuesto a sus componentes ideológicas. Se juega el prestigio ganado a pulso entre la comunidad científica. Una autoridad intelectual con un impresionante currículum que le permitió ser durante quince años catedrático de Economía de la Universidad de Havard. Nadie duda que si hubiera continuado en Estados Unidos su carrera hubiera culminado con un Premio Nobel.

El mes que viene hará cinco años que Mas lo llamó a su vera para ocupar la cartera de Economía, aunque ya había sido conseller de Universidades en el último gobierno Pujol. Aquel nombramiento fue aplaudido en Madrid, donde era conocido por su capacidad para coleccionar galardones como el Premio Rey Juan Carlos I de Economía, o el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Economía, Finanzas y Gestión de Empresas. Para un europeísta atlantista convencido es duro lidiar con unos socios de extrema izquierda. Se le nota incómodo en su escaño cuando escucha las arengas de la CUP, pero con la nariz tapada incluso aceptaría los dos votos necesarios de los antisistema para la investidura de Mas, sin condiciones. En caso contrario, vaticina nuevas elecciones en marzo y aún confía en el decaído Mas como candidato, pese a que el futuro de Junts pel Sí sea incierto. El fundador de la Barcelona Graduate School of Economics espera que en ese tiempo vuelva el «seny». De momento está apercibido, junto con otros 20 altos cargos de Cataluña, de ser suspendido en sus funciones si desobedece las resoluciones del Tribunal Constitucional. Algo que le costará explicar a sus amigos, conocidos y saludados de Estados Unidos.

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