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Nuestra responsabilidad con el planeta

25.11.2015 | 01:36

La Comisión Europea negocia para la cumbre de París sobre cambio climático, la reducción de emisiones a que se comprometerá para que el incremento de la temperatura media global, como consecuencia de los gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera quede limitado a 2ºC en 2100. También negocia con EEUU el Tratado Transatlántico para la Inversión y el Comercio (TTIP), que persigue la liberalización del comercio y de la actividad económica entre ambos lados del Atlántico. Su aprobación supondría una emisión extra de 11.000.000 Tm de CO2 a la atmósfera según cálculos de la propia Comisión Europea. No me imagino a los comisarios europeos votando en relación con TTIP el mantenimiento del fracking o el apoyo a las energías sucias (carbón, gas, petróleo, fracking) y votando también a favor de las energías renovables y a favor de no subvencionar las energías sucias para dar cumplimiento a los acuerdos de la Cumbre de París. ¿Es como si cerráramos las ventanas de casa y pusiéramos la calefacción para combatir el frío y al mismo tiempo las abriéramos para renovar el aire?

La Oficina Meteorológica Británica ha advertido de que, con los datos actuales, antes de que finalice 2015 el incremento global de las temperaturas respecto a la era preindustrial superará el techo de 1ºC. Esto supone que estamos en la mitad del incremento máximo de temperatura previsto para que el cambio climático no quede fuera de control. ¿Se puede revertir entonces el cambio climático en este momento? Sí. Para ello gobiernos y ciudadanos debemos concienciarnos de que planeta, persona y sociedad son la misma cosa. Es necesario que en París todos los estados presenten compromisos suficientes de mitigación de sus emisiones para limitar el incremento de temperatura a 2ºC, así como que se acepte por los estados su vinculación a los compromisos que han adquirido. Y aunque los compromisos que se han presentado previamente aún no son suficientes, parece que hay una implicación mayor de las principales potencias, del G20 en general y en particular de China, EEUU y Alemania. No nos podemos permitir otra cumbre climática fallida, ni debemos confiar en las expectativas mientras continúe la negociación del TTIP. Los ciudadanos debemos movilizarnos en apoyo de las iniciativas en marcha para detener el cambio climático, pero también de aquellas que están pidiendo que no se continúe negociando el TTIP. Si queremos ver el futuro con optimismo debemos presionar para que en París los gobiernos alcancen un acuerdo que permita detener el cambio climático, pero al mismo tiempo lograr que la UE se retire de las negociaciones del TTIP, objetivo que no es imposible pues ya se logró en la década de los 90 del siglo pasado con su antecedente.

Logrado el objetivo nuestros derechos y deberes ya nunca más serán únicamente sociales y cívicos, sino que también serán ambientales. Eso significa que a partir de ahora estamos obligados a ser responsables, no sólo con nosotros mismos sino también con nuestros niños y con las generaciones venideras. Eso significa que para protegerlos debemos ser responsables con el planeta. Para ello cada vez que vayamos a comprar al supermercado habremos de fijarnos si los productos que compramos han sido producidos localmente, si son ecológicos, en las emisiones que provoca no usar el transporte público para ir al centro de la ciudad, ser cuidadosos cuando utilizamos el agua o la luz y en cada pequeño acto de nuestra vida diaria. Deberemos por tanto dejar de ser solamente ciudadanos para convertirnos en ciudadanos de la tierra y aceptar que nuestra libertad está conectada con el planeta, con sus ciclos y sus límites, los cuales no podemos sobrepasar. Hasta el próximo miércoles.

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