Málaga de un vistazo

Seamos buenos amigos

04.12.2015 | 00:40

No creo que pida mucho. No, porque ser bueno debería ser nuestro estado natural. Sí, ya sé que dicen que lo éramos hasta que llegó una tal Eva, señora de un tal Adán –un calzonazos, oiga– que por su mala cabeza puso a trabajar a toda la humanidad. Mi difunta madre, que era muy feminista, diría: «Siempre es bueno que haya niños chicos para echarles la culpa del plato roto, a saber lo que guardaba el lacio de Adán debajo de la estera». Tenía un método de enseñanza «diferente», pero muy efectivo: Si mi hermano José Luis y yo hacíamos una «travesura» no se alteraba, sacaba una novela de las suyas y nos hacía repetir tres veces uno de los capítulos. Jamás levantaba un castigo. Era muy suya. Mi padre lo único que hacía era mirarnos y mover la cabeza de derecha a izquierda, no sé si porque no estaba de acuerdo con el castigo o porque le parecía demasiado leve. Nunca intervino en nuestras guerras particulares. Y, a pesar de lo que la pedagogía moderna piense al respecto de los castigos, nosotros somos «casi normales».

¿Recuerdan que les prometí empezar esta semana mi próxima novela? Ya tengo tres páginas escritas. A este paso auguro que la finalizarán mis nietas. Tengo también nietos, pero creo ver más futuro como escritoras a mis niñas que a mis mocitos. Nunca se sabe. A todos les corre por sus venas la literatura, es cuestión de empeñarse en hacerlo realidad. ¡Qué no se inventarán los abuelos para hacer realidad sus sueños fallidos!
¿Os habéis puesto ya la vacuna contra la gripe? No dejarlo para mañana porque suele ocurrir que mañana sea algo tarde. Yo me la puse el martes y no me ha hecho reacción alguna, quizás porque soy algo mala y no hay bicho que pueda conmigo, a los malos ni los bichillos se atreven a a dar un bocadito, por leve que sea. ¡Ánimo y mucha suerte!

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