Tribuna

Las cosas del metro

06.12.2015 | 05:00

Vaya por delante que Ciudadanos nunca hubiera apostado por el metro. Pensamos sinceramente que los más de 700 millones de euros ya invertidos bien hubieran servido para adoptar muchas medidas encaminadas al fomento del transporte público y a la mejora de la movilidad.
Pero, una vez puesto en marcha, no cabe otra que ser responsables, respetar lo firmado y no descartar nuevos trazados que hagan más rentable la infraestructura tanto desde el punto de vista económico, como el ambiental y el social. Sin el concepto 'red' un metro no es nada. Sin embargo, es un proyecto herido, castigado por el descrédito al que le han condenado los 15 años de dudas del alcalde y los 15 años de mala gestión por parte de la Junta de Andalucía. La principal piedra en los raíles del metro se llama lealtad institucional.

Me cuentan que la pugna llegó a extremos tan ridículos como que en esta ciudad los políticos debatieran sobre tuneladoras y muros-pantalla. Creo que es el resumen perfecto del despropósito. Sin embargo, sigo sin salir de mi asombro ante el hecho de que el metro fuera a llegar hasta La Malagueta y que, sin haberse ni terminado el tramo hasta el río Guadalmedina, ya se haya casi duplicado el presupuesto inicial. Nos deja atónitos. Máxime porque nosotros, que no venimos de la política, discutimos cantidades para presupuestos e iniciativas, que a los más veteranos les parecen calderilla. Si discutimos por partidas como 200 ó 300.000 euros, ¿qué cara se nos va a quedar cuando vemos estas desviaciones presupuestarias?

Aquí hay grandiosas ocurrencias como las de la Junta cuando decidió sacar de la concesión general el tramo referido, cuyas interminables obras tienen castigados a vecinos y empresarios (los pocos que quedan) de Callejones del Perchel. El resultado del cambio de fórmula de contrato es que llevamos cinco años de retrasos y 70 millones de coste, peleas con la constructora... Y eso que el alcalde dice que el método original, el de proyecto, obra y explotación, era el malo. Crucemos los dedos para que en la Alameda, también por el mismo sistema, no pase igual...

Otra cuestión sorprendente y que hemos llevado a pleno esta semana es que en 2010 la Junta de Andalucía descartara unilateralmente el metro hasta el PTA. Así, de un plumazo. Y también estaba firmado. Si le exigimos al alcalde que cumpla lo que firma, creo de justicia obvia es hacer lo propio con un Gobierno andaluz en el que la falta de información y oscurantismo han sido tónicas frecuentes. De acuerdo que el Cercanías tiene más capacidad. Mucha más. Cerca de 800 viajeros o más por viaje si se duplican los convoyes. Pero también es cierto que se trata de un trazado lejano, sin paradas intermedias y cuya frecuencia no sería nunca mejor que un tren cada 15 minutos. Por contra, el metro puede ofrecer servicios cada 5 ó 6 minutos y acercarse a los 400 viajeros en composiciones largas. Además, el proyecto ya está redactado o al menos planteado y, en su recorrido, podría dar servicio a Parcemasa, Campanillas y otras muchas zonas de la ciudad.

El pleno ha dado el visto bueno a esta moción que planteábamos en la que incluso dibujamos un escenario futuro en el que tren y metro sean medios complementarios que solucionen la asfixia de la movilidad en el Parque Tecnológico y su entorno. Por eso, hemos instado a Junta, Ayuntamiento y Gobierno central a estudiar conjuntamente el asunto y llegar a un calendario de compromisos, tanto temporales como presupuestarios.

Nuestra estrategia, la pena es que todo se mezcla, es ajena a la del alcalde con respecto al tranvía hasta el Civil. Ciudadanos quiere que se llegue al PTA sí o sí. La única apostilla, como recoge la moción, es que si finalmente se descarta este ramal polémico el dinero se destine a la conexión hacia la tecnópolis. Y siempre que haya acuerdo con el Banco Europeo de Inversiones y la Junta. Pero nuestra postura es que lo firmado hasta el Civil debe continuarse.

En todo caso, resulta sorprendente y hasta irritante que la interlocución con los vecinos se busque más de dos años después de haberse firmado un acuerdo de la importancia del que estamos hablando. Un acuerdo en el que, por cierto, se deja por escrito algo tan difuso como el 'consenso vecinal'. Y aquí, a lo bandazos del alcalde, se suma que la Junta ni está ni se le espera por la zona.

Por otra parte, percibimos una obsesión casi enfermiza del Ayuntamiento por llevar el metro hasta la Plaza de la Marina para hacer allí intercambiadores y no sé qué ni a no sé dónde prolongación del Cercanías. Eso sí que sería un despropósito salvo que se decidiera continuar hasta La Malagueta. Es difícilmente explicable una elevadísima inversión para que, en vez de tener la parada más céntrica frente a la Casa del Guardia, el suburbano llegue unos metros más hacia la estatua del Marqués de Larios. Lo peor de todo es que no me cabe duda de que el culebrón seguirá también en este asunto.

*Juan Cassá Lombardía es portavoz C´s en el Ayuntamiento de Málaga

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