La señal

El último espejo

06.12.2015 | 01:08

Si la vida es una tómbola, que cantaba Marisol, la vida ahora está expuesta en un escaparate para los vecinos de Muelle Heredia, que trinan con la noria del puerto porque, dicen, pierden su intimidad ante las miradas de los que disfrutan de las alturas y sus vistas, o quizá de algo más. Hay que ver cuánto aprecian algunos su intimidad, la privacidad que llaman otros, aunque sea cutre, pero es la única que tienen. Pues las mismas precauciones que hay que tener con el vecino de enfrente, y por eso bajamos la persiana del dormitorio, hay que conservarla con la pareja que gira con lentitud en el cielo del puerto.

El que gira y gira siempre sobre su mismo eje es Manuel Belmonte, del comité de empresa de Limasa, qué fino, qué sensibilidad, qué esfuerzos despliega el hombre para evitar la huelga. Por lo demás, nos entretenemos quitándole a una glorieta el nombre de Abdullah Al Thani, que no es un yihadista –porque si lo fuera pondríamos menos empeño en desnudarla de identidad, como sucede en el País Vasco con los asesinos-, sino un inversor, y eso siempre genera distancia. Emilio Calatayud, juez de menores de Granada, pone el dedo en la llaga y le pide a los políticos una ley de educación que dure y medidas para recuperar la autoridad de los padres, pero eso, Emilio, no es progresista, así que no te canses. Aunque Rajoy le dio una colleja a su hijo y no le detuvieron, pero usted, amable lector, no lo intente porque puede perder a su hijo. Y después ese hijo te sale un Ramoncín, ese punk que se arrimó a Juanito Barranco –Precipicio lo llamaba el profesor Tierno- y que ahora está metido hasta las orejas en la Operación Saga contra la presunta plaga parasitaria de la Sociedad General de Autores y Editores, o con el fraude del taquillazo por las ayudas al cine español, ése que celebramos aquí en el Cervantes con tanto júbilo. Cantaba el susodicho aquello de El rey del pollo frito y Marica de terciopelo, y se pintaba una estrella en el ojo y a todos nos hacía mucha gracia y seguía la fiesta en calle Huertas y orinaba a las primeras filas en sus conciertos, qué genio. Lo más interesante, sin embargo, son esos otros que salen a gritar que no se demonice el cine español y que no se haga una Causa General contra el mismo€, lo de la causa general es para invocar el espantapájaros del franquismo en su ayuda, pero de pedir que paguen lo que ha robado la banda€ de eso, nada. Ramón J. Márquez cantaba «litros de alcohol corren por mis venas, mujer» y la gente se quedaba fascinada, qué talento, y en ese su talento basó su defensa ante el juez. También le pegó a los paparazzi, claro. Pues puedes acabar en el talego, querido. Me interesa más Marina Abramovic en el CAC y su video Nude with the Skeleton, el último espejo en el que se refleja lo humano, el esqueleto.

En los huesos, precisamente, se puede quedar Podemos como siga perdiendo los votos que nunca tuvo, de momento salen nuevas miserias de sus candidatos a ministro, como la juez estrella Victoria Rosell, de la que se sospecha que favoreció al empresario Miguel Ángel Ramírez, que podría haber desembolsado una importante suma al compañero de la magistrada. ¿Venían a acabar con la corrupción y el estado de podredumbre nacional?, ya. Pero la Justicia se sabe que tiene tapados los ojos, y por eso no reacciona cuando durante dos días la Ciudad de su nombre se queda sin conexión a internet y no responde ni Adriano, ni LexNet€ y algunas comparecencias hay que tomarlas a mano. La modernidad, vamos, y la falta de dinero, la Junta no quiere reconocerlo y el programa «papel 0» que entraría en funcionamiento con el primer día del año no cuenta con recursos. Menos mal que mis amigos Vicente Martínez y África Robles ponen en marcha un catering sostenible de su restaurante Strachan. Una buena comida para el cuerpo y la poesía para el espíritu es siempre un buen combinado, Giuseppe Ungaretti lo sabía:

"Y por la justa luz,
cayendo sólo una sombra violeta
sobre la cumbre menos alta,
la lejanía abierta a la mesura,
cada latido mío, como el corazón suele,
pero ahora lo escucho,
te apremia, tiempo, a ponerme en los labios
tus labios últimos".

cima@cimamalaga.com

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