La mirilla

Lo absoluto y lo relativo en La Cónsula

07.12.2015 | 05:00

Albert Einstein formuló su famosa teoría de la relatividad a principios del siglo XX y a principios del siglo XXI, la Junta de Andalucía la aplica con absoluta literalidad en algunos asuntos que deberían ser prioritarios y en los que, sin embargo, actúa como si fueran relativos. Llevo tres años informando en las páginas de este periódico sobre los desmanes, la burocracia y los impagos que asfixian a las escuelas de hostelería. Tres años con sus 365 días cada uno, que no han servido para plantear soluciones, sino para enredar cada vez más a La Cónsula y a La Fonda en esta madeja administrativa. Tres años completos, no relativos, de problemas, de heroicidades, de supervivencia y últimamente de desesperación... Para estar, todo este tiempo después, en el mismo punto, en un eterno dejá vu de promesas y compromisos que no se cumplen.

En plena campaña de las autonómicas, en marzo, que ya ha llovido y eso que no ha sido un año especialmente pluvioso, la presidenta de la Junta, Susana Díaz, entonces candidata, aseguraba que la solución a las escuelas de hostelería llegaría «en breve». Nueve meses después, en el marco de una nueva campaña electoral, esta vez de las Generales, ha repetido exactamente el mismo discurso, sin recibir a unos profesores y unos alumnos que se han encerrado, que ya no saben qué hacer para ser atendidos, de qué otra forma protestar para ser escuchados, y que han terminado por pedir hasta piedad... Mientras las facturas siguen sin pagar, sus nóminas sin cobrar, la maquinaria sin reparar, el restaurante sin abrir y las clases sin poder desarrollarse con normalidad. Otra vez la promesa de que los problemas de estos centros de formación de referencia se van a resolver «en breve», y sin que se le caiga la cara de vergüenza.

Qué relativo parece ser todo este asunto para la Junta. Qué relativo cuando no duele. Cuando no se sufre en las carnes propias. Cuando es otra la casa donde no llegan ingresos desde hace meses. Cuando la angustia es ajena. Qué relativo es el tiempo y esa «brevedad» a la que siempre aluden sus máximos responsables, ya sea en Sevilla o en Málaga. Y qué absoluta es la legalidad, o el barniz que se le quiere dar, los pasos, los trámites y la búsqueda de la dichosa herramienta financiera para pagar a los profesionales. Qué exquisitez en el papeleo. Los profesores y los alumnos son víctimas de un verdugo insensible e implacable. Con la relatividad que ha actuado la Junta en la gestión de los ERE fraudulentos... No hay quien se lo crea. Absolutamente.

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