Cartas al director

11.12.2015 | 05:00

Rastrillo de nuevo futuro, por María José Blázquez Pascual
El pasado 8 de diciembre se clausuró el Rastrillo de Nuevo Futuro, que comenzó el día 4 de diciembre. El catering de la inauguración corrió a cargo de Lepanto, con un almuerzo digno de nuestro rastrillo y de todas las personas que han venido a visitarnos estos días y cooperan con Nuevo Futuro. Autoridades como nuestro alcalde y el presidente de la Diputación vinieron al arranque y nos mostraron su apoyo.  Además de Lepanto, en el restaurante Jacaranda hemos contado con otros catering como: Doña Francisquita, Alejandra y Lucía y con restaurantes de primera línea como El Higuerón, Gorki, María, Refectorio, Mesón Mariano, El Cobertizo, El lirio, El Cabra, La Farola, La Trastienda, El Embarcadero (Torrequebrada), El Tostón y El Caballo (Fuengirola), etc. A todos ellos agradecemos su cooperación y ayuda, con la que esperamos poder seguir contando en años próximos, pues la finalidad de todos nuestros esfuerzos es para nuestros niños, privados de ambiente familiar. 
Muy agradecida y una Feliz Navidad a todos


Más europa, por Miguel A. Castro
Visto lo visto, no deberíamos impedir el referéndum independentista de Cataluña. Y teniendo presente los estrechos lazos que nos unen, tampoco deberíamos nosotros vetar su reingreso en la Unión Europea. Pero dicho esto, opino que debemos posicionarnos con firmeza ante este tipo de derivas independentistas que padecen varios de nuestros socios europeos. Siempre con el común denominador de ser regiones más privilegiadas económicamente que la nación que las acoge, ya sea por su geografía, ubicación o por lo que sea. Lo cierto es que nos está tocando presenciar con impotencia, como en nombre de la democracia y con la mejor de sus sonrisas, sus políticos nacionalistas claman por la independencia, en el convencimiento de que la gestión exclusiva de su región está cada vez más cerca de sus bolsillos. ¿Es este verdaderamente un problema de cada Estado? O tenemos el deber moral de implicarnos. Yo pienso que si algo nos sobra en Europa son fronteras. Que esto va contra el espíritu solidario de la unión. Que el fin último que persiguen los independentistas, no es más que salir beneficiados económicamente. Y que la libertad democrática no puede usarse para que las regiones económicamente más prósperas multipliquen sus beneficios apostando por su escisión. Llámense Escocia, Liga Norte italiana o lo que sea o pudiera surgir. España debería declarar con suficiente contundencia que, como mínimo, vetaría el ingreso de estas regiones en la CE, en caso de segregación. Porque la construcción eficaz de Europa depende de la estabilidad de sus fronteras. Y esto pasa necesariamente porque los políticos separatistas sepan que no saldrán económicamente beneficiados por haber fomentado la subdivisión europea. Es imprescindible que tengan el convencimiento de que terminarían pagando con su dinero la soberanía que nuestros antepasados pagaron con su sangre.

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