Punto final

Ese eterno olvidado

13.12.2015 | 05:00

Desde mi modesto modo de entender el baloncesto, en la acualidad hay dos equipos que sobresalen de los demás por su forma de jugar: Golden State y San Antonio. Es evidente que ambos tienen jugadores fabulosos con los que es más fácil jugar bien, pero también los tienen otros equipos en la NBA y en Europa. Lo que creo que estos dos equipos tienen en común es cómo se pasan el balón.

Alguna vez (con pena) me he quejado en este espacio de la falta de trabajo técnico individual que tienen nuestros equipos de formación. Cada vez, las generaciones de jugadores son mejores físicamente, pero peores técnicamente. De esto tenemos culpa los entrenadores. Estamos demasiado pendientes del resultado y de conseguirlo a través de la táctica y no gracias a hacer mejor a nuestros jugadores. Es fácil ver a equipos de cantera defendiendo en zona presionante (gastando tiempo en entrenarla para ponerla en práctica) con jugadores que después no saben tirar o entrar a canasta con su mano débil. El problema de no trabajar más volumen de técnica individual es, sin duda, el desconocimiento. Es decir, para enseñar técnica individual es básico conocerla. Sin dominar la técnica es imposible transmitirla.

Dentro de los diferentes fundamentos individuales el gran olvidado es el pase, pese a que es quizás el más importante porque es el fundamento que demuestra que tus jugadores juegan como equipo. Este es un fundamento que ha evolucionado enormemente, igual que el baloncesto.
Recuerdo cuando yo empezaba a querer ser entrenador, que se enseñaba técnicamente a pasar de pecho con dos manos con filas de jugadores uno en frente de otro pasándose el balón. Era un ejercicio que estaba totalmente opuesto a la realidad ya que, en el partido, nunca (o casi nunca) se producen situaciones en las que se puedan pasar dos jugadores sin que haya adversarios entre ellos. También recuerdo que se prohibía a los jugadores pasar en el aire. Aprendí que siempre se debía tener los pies en el suelo para pasar. Después ves a jugadores dar grandes pases en el aire, pases que a todos nos dejan alucinados.

La cuestión es que en la actualidad el pase ha evolucionado. Ahora se pasa a una mano casi siempre y se debe trabajar la ambidiestralidad para conseguir que se pase igual con la derecha y la izquierda. La batería de pases es infinita. Cualquier forma de poner el balón en el compañero con ventaja es válida si consigues ese objetivo de asistir a quien está solo.

Técnicamente me parecen básicos dos aspectos. El primero, la posición básica del jugador colocándose el balón en un punto desde el que pueda pasar, tirar o atacar con dribling. El segundo aspecto muy importante es la recepción. ¿De qué sirve que trabajemos el pase si no sabemos recibir el balón? Además de estos dos aspectos para mí fundamentales para trabajar el pase es necesario que exista en tu planificación del trabajo un volumen grande de ejecución de diferentes tipos de pase, sobre todo a una mano.

Pero considero que es vital y mucho más importante trabajar la táctica del pase. Dónde y cuándo pasar es lo que diferencia a los grandes pasadores. Y para conseguir esto es fundamental trabajar con defensores puesto que para dar un buen pase no sólo hay que saber ejecutarlo bien y llevarle el balón al receptor, sino dárselo en un espacio en el que no pueda ser interceptado por el defensor. Igualmente sucede cuando conseguimos crear una ventaja. De nada sirve crearla si no somos capaces de llevar el balón al jugador que, gracias a esa ventaja, se queda solo después de la reacción defensiva ante la ventaja creada.

Sin duda tenemos que trabajar para que nuestros jugadores tiren, boten o defiendan mejor. Pero no olvidemos que los equipos buenos son los que se pasan el balón y no los que abusan del bote. Nuestros jugadores no jugarán ofensivamente como equipo si no comparten el balón y, para ello, el fundamento que los une es el pase.

Siempre he oído que la asistencia hace feliz tanto al que pasa el balón como al que hace la canasta. Despertemos en nuestros jugadores ese sentimiento dándole la importancia que merece compartir el balón. El pase definirá si jugamos bien o no.

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