Artículos de broma

Vencedores y perdedores

23.12.2015 | 05:00

Olvidado Humphrey Bogart, imagen de los perdedores con encanto, se impone la práctica de ganadores y perdedores que nos enseñaron los quarterbacks y las cheerleaders de la peor filmografía estadounidense. (Para no discriminar, aclaremos que esa mierda moral se reparte por igual entre hombres y mujeres por el mero hecho de serlo sin haber recibido una buena educación). Cuando el problema acuciante para gobernar España –motivo por el que se habían convocado elecciones– era la soledad del ganador insuficiente, la motivada Andrea Levy sólo quería hablar de coaliciones de perdedores y no parecía hacerlo con astucia distractora.

El pacto de perdedores era un endecapartito de izquierdas, una estupidez que Pedro Sánchez no debería valorarla ni para salvar su garboso pellejo. Si el PSOE abre la alacena salvada del desastre –junto al resto de los muebles– saca la botella del aceite de ricino y se traga la cucharada de su peor resultado electoral sin purgar a su líder, el problema seguirá en casa de la derecha. Después de este otoño político caliente con un tiempo veroñal, en el que calor parecía un verbo de la cuarta conjugación, al gobierno en funciones le espera un frío invierno en el que la solución a su pobreza enérgética tiene color naranja, como la bombona de butano y como Ciudadanos. Albert Rivera no negaba ayer un pacto al final.

En la lógica inicial, imperial y liberal del fútbol americano, si el PP consiguió la victoria (más incómoda posible) Podemos logró la derrota (mejor de las posibles), una beca de doctorado de 4 años para hacer lo que mejor sabe, la oposición, y aprender algo de la realidad real legal de la que tanto ignora. Y sin que el ministerio del Interior tenga que cambiar más leyes porque no rodean el Congreso, ya están dentro. ¡Qué joven pilla hoy un contrato de cuatro años aprendiendo teoría y práctica y, además, cobrando!

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