La mirilla

Menudo patán

24.12.2015 | 05:00

Espero que los norteamericanos tengan algo de cordura a la hora de elegir a su presidente porque a veces se les va la cabeza. No lo digo por Obama, que me parece de lo más digno y presentable, sino por ese energúmeno que encabeza las encuestas de los candidatos republicanos a la Casa Blanca llamado Donald Trump. Sí, el magnate inmobiliario, al que todos sus millones no han dado un ápice de educación. Patán, xenófobo y machista, siempre se ha caracterizado por su zafiedad, pero, aunque parezca imposible, se va creciendo. Uno de sus objetivos preferidos es la favorita a hacerse con la nominación demócrata a las presidenciales, Hillary Clinton. Si hace unos meses ya dijo de ella que no era capaz ni de atraer a su marido, en referencia al lío con la becaria del expresidente, ahora ha dicho que fue «vergueada» por Barack Obama para describir su derrota ante Obama en su lucha por la candidatura demócrata en 2008. Esto ocurrió el lunes en un mitin en Michigan, donde utilizó la palabra «schlonged» que por lo visto se usa coloquialmente para referirse a penes grandes y que todos los medios hispanos traducen como «vergueada». Muy fino, y más, si cabe, que lo que dijo después en alusión a una pausa de Hillary en un debate para ir al aseo. «Sé dónde fue. Es asqueroso. No quiero hablar de ello. Es demasiado desagradable», dijo Trump entre risotadas con el aplauso de su gente ante tamaña «muestra de ingenio». Vamos, para mondarte de risa.

Tras estos groseros ataques, la jefa de comunicación de campaña de Clinton dijo que «no vamos a responder a Trump pero debería hacerlo todo el mundo que entiende la humillación que este lenguaje causa a todas las mujeres». Pues mira, no. Yo no me siento humillada por este personaje, y tampoco creo que deba estarlo la candidata a la presidencia norteamericana. El que al hablar se humilla es él y da bastante pena que no se dé cuenta, aunque claro, supongo que es lo que tiene andar rodeado de aduladores riéndole las gracias y aplaudido por muchos de esos americanos tan blancos, racistas y machistas como él que conforman parte de la masa republicana en Estados Unidos. ¿Qué se puede esperar de un tipo que calificó a los inmigrantes mexicanos como «corruptos, delincuentes y violadores» y ha prometido levantar un muro entre Estados Unidos y México? Lo increíble es que lo de «devolver a Estados Unidos su grandeza», que es el eslogan de campaña, y sus ataques a los inmigrantes, le funcionan y su popularidad aumenta. Curioso, siendo él nieto e hijo de inmigrantes, aunque, rubios y blancos, eso sí. Luego hay quien dice que en España no sabemos elegir a nuestros líderes. Al lado de muchos norteamericanos, somos Einstein.

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