La mirilla

Exaltación del exceso

26.12.2015 | 00:17

Si usted se ha convertido en runner, como yo, puede que ahora mismo esté preparándose para salir a correr un rato o inscribiéndose en alguna de las múltiples carreras populares o San Silvestres que han germinado en los últimos años en las fechas navideñas. Y también puede que usted, como yo, haya comenzado ya esa vorágine de comilonas, cervecitas, copitas after work y picoteos que no acabarán hasta el día de Reyes. Y yo no sé usted, pero yo como, y mucho, y parece ser que eso choca frontalmente con las directrices de los gurús del corredor aficionado , que nos invitan a olvidar el motivo principal por el que correr un domingo por la mañana, que no es otro que la cerveza fresquita después de los kilómetros, y más aún estos días, propensos al exceso. Sin ir más lejos el pasado lunes casi me desvelo al oír al muy popular corredor y exatleta profesional Chema Martínez reconocer con alegría que él con dos ensaladas en Nochebuena se queda tan contento. Digamoslo alto y claro: ¡No! No a la mesura durante la Navidad. No a la moderación con las patatas asadas que acompañan al cordero. No al remordimiento por tomarse una tercera cerveza. No, no y no.

No saben cómo me crispa oír solo connotaciones negativas del exceso, cuando seguro que ustedes, como yo, recuerdan con una sonrisa esa vez que un amigo les retó a comerse entera una pizza familiar, o aquel glorioso fin de semana en el que, tras cuatro litros de cerveza un sábado por la noche, casi baten su mejor tiempo en una carrera a la mañana siguiente.

Si tienen la suerte –o la desgracia– de pasar unas vacaciones en familia y con amigos, no duden a la hora de intentar compatibilizar los eventos lúdicofestivos con el plan de entrenamiento que el majara del gimnasio les ha marcado. Si hay una faceta que merezca la pena de la Navidad es esa virtud tan española de festejar con mesa y mantel por delante una motivo de celebración como es tener junta, que no unida, a la familia al menos dos o tres días al año. Duro con ellos. Sin complejos, sin miedo y sin remordimientos. Les veo en 2016, y espero que con un par de kilos más. Confío en ustedes.

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