Billete de vuelta

Liquidación o irrelevancia

30.12.2015 | 01:02

Tras la enrevesada situación política que las urnas dictaron el 20-D, el paciente que peor aspecto presenta es el PSOE: está obligado a decidir cómo quiere acabar, si a cuchillo o a espada. No es sencilla la decisión. No se pueden disputar a la vez dos partidos diferentes: el del no a Rajoy y el del no a la alianza de unas izquierdas muy ideologizadas cuyo objetivo común es radicalizar al PSOE para acabar merendándoselo. En ese debate sordo andan enfrascados Pedro Sánchez, por un lado, y algunos barones socialistas, por el otro. Entre vender el alma al diablo de Podemos o permitir con la abstención que el PP estrene una nueva, aunque cojuela, legislatura, el centenario PSOE amenaza con desangrarse. Se han metido en un callejón sin salida desde el momento en el que Sánchez, que hundió al partido en los 90 diputados, no sólo no asumió la derrota sino que, gallo altanero, anunció un congreso federal al que volverá a presentarse. Sánchez quiere ser presidente del Gobierno, lo que podría suponer, por las alianzas, la liquidación del partido. O puede consentir en no serlo y llevar las siglas a la irrelevancia.

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