Cartas al director

04.01.2016 | 05:00

Entre la espada y la pared

No se habla de otra cosa y, entre el estereotipado saludo y deseo de felices fiestas navideñas repetido en corrillos y en círculos políticos, se recurre una y mil veces a la monocorde cuestión,que no es otra sino el resultado de las elecciones generales del 20-D. Unos comicios que nos han deparado una situación que más bien parece responder a un maquiavélico plan ideado por algún diosecillo maligno y travieso dispuesto a amargar la existencia de los políticos de turno, y de paso al resto de la ciudadanía, al no arrojar pautas plausibles de seguimiento. A ver cómo se arregla este desaguisado del cual parece refocilarse ese personaje etéreo que lo ha organizado.

Rajoy, presidente en funciones, habla con sus contrincantes tratando de llegar a acuerdos para lograr la investidura que lo catapulte a una nueva legislatura «partiendo el bacalao», expresión ésta que los serranos rondeños repetimos de alguien que ostenta mando y poder. Es tarea peliaguda según están las cosas. Por lo pronto,Pedro Sánchez, que intenta acercar el ascua a su sardina, le espetó un «no» rotundo en el frío y encorsetado encuentro que tuvieron días atrás en la Moncloa. Mientras tanto, tantea éste el terreno en los ámbitos respectivos de Albert Rivera y Pablo Iglesias, tratando de ser él el investido con la «toga presidencial». Algo que los barones socialistas, entre ellos el omnipotente en la sombra Felipe González, no ven con buenos ojos. Lo mismo que Susana Díaz, que desde Andalucía, no admite que el partido se alinee con quienes atentan contra la unidad de España. Sobre todo calculando que el varapalo recibido por los socialistas en las elecciones le aproxima a ser ella la cabeza de cartel en el partido una vez destronado Sánchez.

Rivera, por su parte, permanece expectante y anuncia que se abstendrá en la investidura de Rajoy. Teme que se tenga que recurrir a un nueva consulta electoral – algo que también temen los socialistas –, en lo que las cosas les podrían ir peor obteniendo aún menos escaños. Para ambas formaciones políticas el adelanto electoral podría resultar nefasto, ya que es presumible un descalabro más ostentoso.

Iglesias, cual felino agazapado, vigila a sus presas, ojo avizor, para saltarles a la yugular a unos y otros. Sabe que puede erigirse como paladín de la izquierda en España, arrinconado a un PSOE que se desmorona a ojos vista. Y así, a grandes rasgos, se dibuja (o desdibuja) la realidad política de España. Una España para la que el rey Felipe VI ha reclamado con muy buen criterio espíritu de entendimiento entre todos, concordia y altura de miras para que llegue a buen puerto esta nave y se aleje el temor de la zozobra ahora amenazante en lontananza.
José Becerra Gómez. Málaga

Escalada de emociones

Esa insondable unión que une a padres e hijos se fortalece cuando el destino pone distancia y tiempo de por medio. Mi corazón (como un caballo desbocado) cabalgaba al galope al encuentro de mi querida hija, que, entre la multitud de pasajeros del aeropuerto, llegaba con unos días de vacaciones. Duelen en el corazón estas fechas tan entrañables, donde, por un momento, las emociones son capaces de escalar el Everest con el ímpetu del mejor de los alpinistas. Una vez en lo alto de la cima, se entremezclan todos esos sentimientos de felicidad y tristeza que nos atan a esta vida bipolar. Alcanzado ya, fugazmente, tan alto nivel emocional, la respiración se entrecorta, pensando también (en estas fechas) en aquellos seres queridos que todavía escalaron más alto.
Jesús Sánchez-Ajofrín Reverte. Málaga

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