La señal

La noche oscura de España

17.01.2016 | 05:00

Ante el estado de postración nacional, consecuencia de la manifiestamente mejorable clase política –elegida por los ciudadanos que no tenemos la suficiente valentía de desecharla-, cae uno en el desánimo y piensa como Heidegger, el filósofo de la Selva Negra, ¿por qué Él permite tanto mal?, pero no, es cosa de la libertad y de nuestra voluntad, no echemos balones fuera. Antonio Machado decía que «se puede hablar de la esencia del queso manchego, pero nunca de Dios€» Los casos se multiplican en esta tierra tan feraz para la corrupción.

Como que Podemos sigue ampliando su muestrario de presuntos, a los casos de Monedero, Errejón, Bódalo, Rosell, Maestre€ suma a Covadonga Peremarch, diputada en las Cortes valencianas, que inscribía a menores en el censo para las primarias al consejo ciudadano de los morados. Por supuesto, elude apoyar a la oposición democrática en Venezuela. Pero lo importante viene ahora, la UDEF de la Policía Nacional investiga su presunta financiación irregular con dinero de Irán y que salpica al propio Iglesias; y pasa desapercibida la noticia de que esta fuerza, junto a Bildu (criatura de ETA) y el Frente Nacional francés han presentado en el Parlamento europeo una solicitud para despejar el camino de salida del euro. Pero saben más de comunicación que el PP y llevan su muñeco al Congreso, mientras que Rajoy lleva bajo el brazo una carpeta sobre el paro –como comprobó Carolina España-, no se ha enterado que su discurso económico no es el que toca.

Aquí abajo tampoco estamos aburridos, los veintisiete condenados de Malaya van a desfilar derechitos a prisión, cuánto lo siento Isabelita García Marcos.

Más: una veintena de detenidos por el caso del "«cártel del fuego», una red de empresas de extinción de incendios que influyó en adjudicaciones públicas –juzgado de instrucción número 2 de Sagunto-; o la imputación de la edil de IU, Ana Fernández, que llamó asesino a Pemán; o Francisco Carbonero, secretario general de CCOO de Andalucía a quien un juzgado de Jaén le ha dicho que es improcedente el despido de una graduada social; o Carmen López, concejala de Ciudadanos en Castilleja de la Cuesta, expedientada por Ciudadanos por pedir que le pagaran el pasaje desde Chicago para asistir a los plenos y que ahora entra en la casa de Gran Hermano. Pasen y elijan.

Menos mal que alguien se atreve a moverse, como Cristina Cifuentes, que propone acabar con los privilegios de los políticos, y pide hasta primarias en el PP, ¡qué horror!, no sé hasta dónde vamos a llegar.

En estas, aparece la Villalobos y dice «tan mal no lo habré hecho, digo yo». Pero, vamos a ver, Celia, hija, ¿acaso tu crees que eres vicepresidenta primera del Congreso porque lo has hecho bien, o es por el juego político?, es que no es lo mismo, mi niña.

Quien es distinto es José Ortiz, alcalde de Torremolinos, que ha suprimido la cena del Pescaíto y el chiringuito propio del municipio en Fitur, bien hecho.

Lo que no tiene solución, de seguir con tantas contemplaciones, es lo de Limasa, que ha tenido que sancionar a doscientos empleados por bajo rendimiento. Con éstos soy de la opinión de que hay que ganarles de una vez el pulso. Por eso confío que Juan Cassá, al frente de la comisión de investigación sobre la empresa, llegue hasta el fondo de la ciénaga. ¿Y qué ha pasado en La Concepcion?, mueren árboles centenarios y no se podan las ramas responsables. El SOE también tiene su ración de aceite de ricino, como dice Dani García, «nadie en este mundo puede decir a nadie que trabaje sin cobrar», pues eso es lo que quería la Junta con La Cónsula y La Fonda.

Pero en la noche oscura de España me quedo con ese único precedente mundial de una operación de neurocirugía mientras el paciente tocaba su saxo, lo que tuvo lugar en Carlos Haya. O el amor del Chapo Guzmán por Kate del Castillo que le llevó a su detención, ¿no es romántico?
Qué razón tiene la poeta, traductora y ensayista Clara Janés, ya cumplidos los 75, que me enseñó que el corazón, a veces, está a punto de romper a hablar; pues por eso me duele, le dije. Esto escribió entonces:

"Dormía
y él penetró en mi sueño
y me robó el sueño que soñaba.
Y como dueño se asentó en mí
y con tal fuerza me amó
que desperté a medianoche
como si fuera mediodía".

cima@cimamalaga.com

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