El contrapunto

Martirio y muerte de la Medusa de la Villa Romana de Marbella

23.01.2016 | 05:00

Ayer viernes cumplía los cincuenta años –magnífica y envidiable edad– el maestro de escritores y doctor en Periodismo, don Teodoro León Gross. Muy apreciado y admirado en mi pueblo, Marbella. Como en tantos otros lugares. Estoy seguro que le llamará al maestro la atención esta nota necrológica que me ha llegado de un convecino marbellí. Don Francisco Rodríguez Sánchez, ilustre polígrafo y muy notable pintor. Nota necrológica que quisiera un servidor compartir con don Teodoro y con todos ustedes. Tanto por su originalidad como por sus doctas y sentidas alusiones a un doloroso atentado cometido contra al patrimonio cultural de mi todavía irredento pueblo:

«Ha fallecido en esta ciudad de Marbella Doña Medusa. La de las bellas mejillas, Diosa mortal de la Sabiduría. Nació antes de todos los siglos en el Olimpo, hija de Forcis y Ceto.

Era originalmente una hermosa doncella, «la celosa aspiración de muchos pretendientes» y sacerdotisa del templo de Atenea. A su jubilación viajó a Hispania, cerca de las Columnas de Hércules en la Bética y adquirió los derechos de habitación de una domus romana que desde antiguo existió en Río Verde, Salduba. Marbella en la actualidad. Lugar donde ha encontrado la muerte de manos de unos iconoclastas salvajes y desconocidos, enemigos del arte y la cultura.

Sus desconsolados padres, sus afligidas hermanas, Esteno y Euriales, los amigos y vecinos de Marbella, ruegan una oración por su alma ahora inmortal y asistan a la conducción de sus restos mortales hasta el Olimpo celestial, por cuyo favor les quedarán eternamente agradecidos».

Hasta aquí el texto tan generosamente prestado por Paco Rodríguez. No solo me ha emocionado. Me ha parecido brillante. Espero que la pérdida de este tesoro para el lugar donde vivo no sea irreparable. Las autoridades españolas han lanzado una alerta internacional para la recuperación de las teselas que configuran esta joya del arte del mosaico en el mundo romano del siglo I. Compañeras de viaje de los marbellíes durante casi dos mil años. Las gentes de mi pueblo esperan que se recupere pronto el tesoro arrebatado y que se pongan a la disposición de la Justicia a los autores del robo sacrílego. Sugieren los investigadores de la unidad de la Policía Nacional a la que se ha encomendado el esclarecimiento de estos hechos que el móvil ha sido el expolio artístico como negocio. Y no un acto vandálico.

En Marbella ya es casi una tradición local el que seamos víctimas de expolios y saqueos de todo tipo. No es la primera vez. Y tampoco será la última. No obstante, su buena gente, como mi amigo Paco Rodríguez, seguirán dando unas ejemplares lecciones de ética ciudadana y de amor al lugar donde viven. Me uno, como los otros expoliados, a su más sentido pésame.

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