En corto

Que empiece la partida de veras

25.01.2016 | 05:00

A nadie se le obliga a sentarse a la mesa de juego, ni en el Trono, pero una vez sentado: ¡a jugar!. El Rey deberá tener cuanto antes una idea de cuál es el candidato con más opciones de ser elegido, y estará obligado a proponerlo. Una vez propuesto en forma, el candidato deberá exponer al Congreso su programa, y pedir el voto. Si antes de ello el propuesto renuncia, el Rey debe proponer a quien a su juicio sea el siguiente en opciones, y así. Si todos, uno tras otro, renuncian, vuelta a empezar con las consultas y propuestas. A lo largo del proceso, los que renuncian irán perdiendo plumas, hasta quedar pelados como un pollo (incapacidad para alcanzar acuerdos). Al final alguien aceptará. Si en dos meses nadie tiene los votos en el Congreso, elecciones. Y entonces el que en el proceso no haya estado a la altura se quedará sin votos, si su partido no lo retira antes. Así es este juego.

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