En corto

Tres modos del ser

27.01.2016 | 05:00

Con Sirio delante y la luna todavía casi llena detrás (o al revés), el cielo límpido del amanecer, cuando la luz ya ha disuelto los demás objetos celestes, es un escenario adecuado para que ocurran cosas, que el marco elevará a prodigio. Este no se hace esperar, y es un breve bando de estorninos haciendo su gimnasia matutina de grupo, una comprobación a primera hora del buen funcionamiento del código que los une. Salvando muchas distancias le llega al observador la memoria, ya casi remota, de las evoluciones de una compañía, hacia esa hora, en el patio de un cuartel de Salamanca. Juntar esas dos cosas tan dispares, y tan lejanas en el tiempo, es un capricho del cerebro, y un privilegio de los que han vivido bastante. La aparente ingravidez de los estorninos en vuelo contrasta con la pesantez del movimiento de los soldados sobre el suelo, y ambas con la solemne majestad de Sirio.

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