Tribuna

La cultura como franquicia

El arte local es el gran olvidado por este consistorio, no da cabida a la creación local frente a museos con renombre, negando la existencia del talento artístico de los malagueños

04.02.2016 | 05:00

Málaga aspira a ser un referente en el mundo cultural por ser una ciudad con un gran tejido creativo, generadora de una importante actividad cultural y de públicos que la apoyan. Pero, lejos de un crecimiento armónico de toda la ciudad, la vitalidad de sus distritos ha carecido de cauces para expresarse y plasmarse durante las últimas décadas, han faltado ciclos de conferencias, mesas de debate, exposiciones, cine fórum, representaciones teatrales, conciertos, etc.

Hay que revertir la desigualdad cultural actual propiciando barrios activos, como focos de arte local para los vecinos y las vecinas. Creando pasillos culturales extendidos por toda la trama urbana para facilitar el acceso a los espacios de formación y reflexión. La centralidad que ejerce el entorno cultural de la «almendra de la ciudad» tiene que servir para irradiar su potencial a la ciudad consolidada. Es necesario que en nuestra ciudad se den las oportunidades para la generación y disfrute de las bellas artes.

La ciudad tiene que ser vanguardia de nuevos modelos productivos; la cultura no sólo como espectáculo, exhibición y creación sino como motor de empleo. Málaga cuenta con una comunidad creativa fuerte, con muchas personas emprendedoras y gestores a quienes debemos apoyar por su talento y por la riqueza que generan, creativa y económicamente, animando e incentivando esas manifestaciones desde lo privado y lo público.

Por otro lado, todos los esfuerzos que supone preparar una conferencia, concierto, exposición, teatro, lectura o taller, se disuelven al concluir el acto, sin plantear siquiera la posibilidad de realizarse más veces en otros lugares, más allá del centro, y así, ser de interés para otros colectivos, dándoles la opción a conocerlo, a disfrutarlo.

Para los socialistas el Ayuntamiento debe ser un catalizador que acelere la creación, para que los agentes, artistas, promotores, empresarios o colectivos hagan realidad sus proyectos.

Nos encontramos en los primeros pasos de esta legislatura, es el momento de impulsar la cultura en los barrios, para que los vecinos disfruten de actividades, de sus equipamientos y sientan orgullo por ellos. Buscando fórmulas para que los turistas que vengan a Málaga, visiten su centro histórico y puedan hacer rutas hacia los barrios más populosos, procurando así unas calles más limpias y embellecidas.

Para trabajar en el diseño cultural de la ciudad aprobamos en el pleno municipal, a propuesta del Grupo Municipal Socialista, crear el Consejo Sectorial por la Cultura y la Educación que analice, debata y proponga las necesidades de Málaga a este respecto. De esta forma, propiciaremos que el sector participe en la definición y evaluación de la políticas, impulsando una participación real, activa, comprometida y transformadora.

La ciudad hasta la fecha no ha contado con un Plan Estratégico de Infraestructuras Culturales, tampoco ha existido una planificación rigurosa para la instalación de museos en Málaga, ni una estrategia para el uso de espacios culturales existentes. Es necesario contar con un eje estratégico que permita estudiar, con el máximo rigor, la viabilidad de cada uno de los proyectos que se decidan emprender en nuestra ciudad.

Durante todos estos años no ha existido un Plan Director para la implantación de museos en Málaga. Según la ocurrencias del alcalde, Francisco de la Torre, y en función de las proposiciones que llegaban del exterior, se instalaban colecciones privadas de dudoso prestigio y nula rentabilidad social y económica.

No ha existido un estudio de mercado para conocer cómo iba a revertir en la ciudad la inversión en museos que se hacía desde el Ayuntamiento. La cultura como franquicia que se practica en Málaga olvida que la cultura no se improvisa, debe generarse desde la educación y la formación del ciudadano.

En los últimos años, lamentablemente, Málaga se ha convertido en una franquicia de producciones venidas del exterior, que consumen los presupuestos municipales.

Durante el año pasado 2015 el Ayuntamiento ha destinado a museos más de 15 millones de euros del presupuesto municipal: Pompidou, Colección de Arte Ruso, Museo Carmen Thyssen de Málaga y el Museo del Automóvil.

El mayor fracaso museístico en la ciudad ha sido el Museo de la Gemas. Recientemente, hemos conocido que el equipo de gobierno no es capaz de reembolsar los siete millones de euros que le reclama a la promotora Royal Collections. El Ayuntamiento invirtió 19 millones de euros en la recuperación de los edificios de Tabacalera y abonó un canon anualmente, entre los años 2007 y 2011, a la sociedad de 1,2 millones de euros durante seis años para iniciar la actividad. Se constata que no ha existido ninguna planificación.

El arte local es el gran olvidado por este consistorio, no da cabida a la creación local frente a museos con renombre, negando la existencia del talento artístico de los malagueños. Paradójicamente, si todo el presupuesto del Área de Cultura se destina a museos no deja oportunidad para la creación en Málaga.

En general, la belleza requiere de cierto equilibrio, bien haría el alcalde en buscar el equilibrio cultural entre el centro de Málaga y sus barrios, y entre Málaga y el resto del mundo. Está bien tener la oportunidad de ver lo que se hace en el mundo, pero también es bueno que el resto del mundo vea lo que se hace en Málaga.



*Daniel Pérez es concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Málaga

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