El ruido y la furia

Absoluta

A los políticos les va muy bien con las mayorías absolutas, pero tengo la sensación de que a los ciudadanos no tanto

12.02.2016 | 05:00

Está lloviendo ahí afuera. Lo veo por la ventana mientras escribo. Todos coinciden en que hace mucha falta la lluvia aquí, en este sur de la sequía eterna, y todavía haría falta bastante más para garantizar el suministro, dicen los que saben. Soy capaz de entenderlo, de aceptarlo, aunque no de acostumbrarme. Pero es que a mí los días de lluvia me contagian una tristeza absoluta, una murria que me agacha un poco la mirada y me lleva a andar por las habitaciones de la casa buscando una luz que no encuentro. Se me queda el alma, los días de lluvia, como un iglesia vacía.

Me pongo otro café buscando la remontada. Los titiriteros ya están en la calle, dice el periódico, una página después de mostrarnos a Jordi Pujol, que nunca ha estado detenido, diciendo que no sabe nada en absoluto de los manejos de sus chicos y de la inconmensurable fortuna familiar que atesora. Y así con algunos otros de parecido pelaje, por ejemplo esos que declaran haber actuado bajo la «orden» emitida por sus jefes políticos de contratar todo con la empresa de Urdangarin, quien tampoco ha pasado nunca una noche en el calabozo.

Arrecia el chaparrón. Seguimos con un gobierno en funciones y, pese a ello, todo continúa funcionando. En las panaderías hay pan caliente por las mañanas, en los hospitales se salva la vida a la gente y cuando abro el grifo el agua sale como siempre, con mucha cal. Podríamos llegar a darnos cuenta de que si llevásemos dos meses con la recogida de basuras en servicios mínimos ya habríamos alcanzado el colapso, casi todo se habría paralizado y estaríamos metidos en un serio problema.

Sin embargo, la situación empieza a ser preocupante. Todo el mundo quiere saber si habrá nuevas elecciones en un par de meses. Cuando me preguntan suelo responder que probablemente sí, aunque contesto sin tener, en realidad, muchas pruebas para sostener mi argumento. Lo digo un poco por intuición, por el conocimiento acumulado de cómo funcionan nuestros políticos, que han demostrado no tener grandes habilidades para el pacto. En España todos los políticos piensan que se gobierna mucho mejor desde la mayoría absoluta. Pero una mayoría absoluta es los más cercano a una dictadura que se puede dar en democracia. A los políticos les va muy bien con las mayorías absolutas, pero tengo la sensación de que a los ciudadanos no tanto. Nos han colado algunas leyes terribles durante las mayorías absolutas, hemos perdido derechos y libertades que costó mucho conseguir, y quizás no nos hayamos dado cuenta porque estábamos mirando a ver si llovía.

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