Cartas al director

13.02.2016 | 05:00

Con Nóos nos juzgan a todos, por Josefa Ortega Oliar
En el juicio Nóos los investigados coinciden en lo evidente: se aceptaban sin discutir los contratos más abusivos porque los proponían miembros de la Casa Real. ¿Quién iba a enemistarse con la jefatura del Estado, presidida por un hombre inimputable, lo que le convierte de hecho –más que la infalibilidad al Papa– en un dios? Seguía la línea del anterior Jefe del Estado ¿quién le iba a negar algo al general Franco, o a la consorte collares, cuando saqueaba almacenes y joyerías? Unos más y otros menos, por supuesto, la culpa de fondo está, pues, en la Constitución que aprobamos y aún sostenemos, en el silencio obsequioso con que se ha aceptado, durante también casi otras cuatro décadas más, con fidelidad de súbditos de Su Majestad, los desmanes familiares, políticos y económicos del padre de la Infanta. Impulsando o apoyando a su marido, Cristina, así educada por el ejemplo paterno, no hizo sino imitar, con más descaro que torpeza, un modo tan indiscutible de actuar. Sólo que su ambición no le permitió parar a tiempo, cuando ya un lento afianzamiento de la democracia va consiguiendo que seamos algo más iguales ante la Justicia, como ante Hacienda.

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