Libre directo

Entre Einstein y los dioses

17.02.2016 | 05:00

Exagerando un poco podríamos decir que nunca tanta gente ha dedicado tanto espacio a explicar cosas que ni entiende, ni sabe para qué sirven. Hablo de las ondas gravitatorias, pero la misma consideración es aplicable al bosón de Higgs o los descubrimientos en física cuántica.

Un montón de periódicos coincidieron en el mismo titular: «Einstein tenía razón». ¿En qué? En su predicción de que pueden existir «ondulaciones del tejido espacio-temporal provocadas por objetos supermasivos». Ah. Oh. Podemos imaginar la ondulación de un tejido, pero: ¿qué es el tejido espacio-temporal? Un caritativo especialista nos lo explica y al cabo de medio minuto ya le estamos pidiendo que lo deje, que nos hemos perdido en la segunda frase.

Para hacerlo más fácil, gente como la Nasa divulga bonitas imágenes que no son de las famosas ondas, sino creaciones artísticas por ordenador que recuerdan los dibujos geométricos que hacíamos de pequeños con el Spirograph, pero en tres dimensiones. También divulgan unos sonidos de ordenador y nos dicen que acabamos de escuchar el Universo, como si el Universo sonara en una frecuencia audible para nuestros limitados oídos –qué casualidad– y los aparatos detectores de ondas gravitatorias fueran enormes audífonos de trompeta orientados al infinito y más allá.

Todos estos trucos pretenden ayudarnos a entender el supuesto gol marcado por Einstein en un partido que no sabíamos que se estuviera jugando, ni contra quién y en qué campeonato. Tampoco acabamos de entender la utilidad de haber confirmado la existencia del bosón de Higgs. Y no sé para qué sirve que un electrón pueda estar simultáneamente en dos lugares, como establece la física cuántica, si cuando te acercas a mirar pierde esa cualidad.

Tengo que admitir que algunos divulgadores logran hacerse entender. Es gente que domina a la vez la ciencia y el lenguaje común. Me acaban de explicar lo siguiente: La gravedad no es como una goma elástica entre los cuerpos que se atraen, sino que se transmite por ondas, como la luz y la radiación. Si podemos detectar estas ondas, detectaremos objetos del Universo invisibles hasta ahora para los telescopios. Quizás entonces «veremos» mejor el Big Bang y sabremos más cosas del origen del Universo. Y así nos sentiremos más cerca de los dioses, que si existieran lo sabrían todo, ya que ellos mismos lo habrían creado.

Como los dioses: ya que por pretender serlo nos expulsaron del Paraíso, hagámoslo bien. Por eso, porque nos acerca a la categoría de dioses, dedicamos tanto tiempo a cosas que no entendemos ni sabemos para qué sirven.

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