Artículos de broma

Cestería política

24.02.2016 | 05:00

Los socialistas saben que es muy difícil que logren formar un gobierno por eso lo que cuentan es que intentan hacer un cesto. Hace días que no hablan de pactos ni de partidos ni de programas ni de políticas, sólo de mimbres. Se entiende que sea así. Hay más tradición de hacer cestas y capazos que de hacer pactos. El mimbre tiene una flexibilidad de la que los partidos políticos carecen y los nuevos tanto como los viejos. Con cestería hemos hecho mesas sobre las que, según tradición política española, se ha roto la baraja antes de que jugasen todos.

Hay mimbres pero no hay tradición de cestería política. Si la hubiera, habría llegado hasta nosotros y sabríamos repetirla porque «quien hace un cesto hace un ciento». El cesto difícil es el primero; luego, todo es repetición y la repetición adiestra. Este periodo de conversaciones con exclusiones, de territorios comunes con líneas rojas, de ofertas de pacto con rechazos de mano, será «agua en cesto, que se acaba presto» o, más popular aún, «agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno», siendo uno tendente a cero. Que haya mimbres sólo sugiere que vuelva a ponerse de moda la cestería, que sienta tan bien a la austeridad que hasta se hacen sillas a partir de mimbres, con asientos que dejan el culo marcado, como la austeridad.

Los pactos se podrían copiar pero tampoco sabemos. ¡Que copien ellos! Cuando se supieron los resultados electorales se habló de hacer pactos «a la italiana» –entre muchos– o a la «alemana» –entre grandes– dejando claro «a la española» denomina platos pero no pactos. Mariano Rajoy eligió el modelo alemán y ofreció la gran coalición con la boca grande y la mano pequeña en España pero, en la tradición de que el engaño sea local, de que la mentira no salga de casa, anduvo contando por Europa que volveremos a las elecciones. ¡Canastos!

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