El Palique

De repente, la calima

En las tertulias de café se especula con quién formará finalmente Gobierno y con la procedencia de la calima

24.02.2016 | 05:00
Paisaje malagueño difuminado por la calima.

De pronto, la calima. El aire turbio, el cielo ocre, la visión acortada. Polvo en suspensión. Polvo seremos, pero de momento lo son otros y viajan junto a partículas de muy diverso signo y procedencia embarrando el horizonte, ennegreciendo el ambiente, nublando paisajes, emborronando fachadas y ocultando nubes y sol y aeroplanos. Semi oscuridad. Gafas innecesarias. La calima, que no es niebla, es un fenómeno atmosférico típico del verano (por eso aparece en febrero) que básicamente es una gran nube de polvo en suspensión. En las tertulias se especula sobre los posibles pactos para formar Gobierno y acerca de si la calima procede de África. Si es que no somos África, directamente. Terremotos, calimas y políticos que no paran de hacer declaraciones. Así de confuso está el ambiente. La calima habrá desaparecido hoy. Se la habrá llevado el viento igual que se lleva las palabras de los responsables públicos, las hojas de los árboles, las promesas y los calzoncillos que tendemos mal. Además de los buenos propósitos. La calima política no deja ver las intenciones de verdad de unos y otros. Anteayer las izquierdas se reunían pero la calima les impedía ver que Sánchez estaba con Rivera trenzando un acuerdo.

Rivera quiere cargarse las diputaciones y las intenciones fiscales del PSOE. Las existencia de las diputaciones no mejora mucho la calidad del aire, pero según en qué provincias ayudan a que los pequeños pueblos divisen mejor su futuro. Los impuestos nos hacen polvo. Pero son necesarios para contribuir a financiar una sanidad que no nos lleve a ser polvo antes de la cuenta y una educación que nos enseñe a distinguir la calima de la contaminación, las malas intenciones de las buenas. El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma calima. ´Keep calima´, podríamos decir parafraseando la neoexpresión y las camisetas. Con la calima puedes cruzarte con según quien y no divisarlo. Ni a él ni a sus intenciones. Es en ese ambiente donde algunos se mueven bien. Torvos y oscuros, embozados. El aire turbio, el cielo ocre, la visión acortada.

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