El Palique

Tragarse una idea

Hay por ejemplo entrenadores que de pequeños se comen una idea caducada de lo que es una defensa y, claro, ya toda la vida con el cerrojazo

25.02.2016 | 05:00

Hay quien de pequeño se traga una idea, le sienta mal y ya no se recupera. Eso le pasa por no tomarse un yogur. Si un yogur te sienta mal puedes vomitar o no tomar más yogures en varios días o cambiar el yogur por los donuts o los cereales. Pero si te tragas de pequeño una idea así, sin guarnición y en mal estado y tal vez dura y pasada de fecha ya se te enquista y se te puede convertir en un dogma. Luego vas al colegio y llevas el dogma en la cabeza, con lo que pesa. Portas la mochila cargada de libros, la merienda, el abrigo, el tirachinas, el balón y la idea. O dogma ya. Y lo malo es que la idea crece dentro de ti. Te puedes convertir en macrocéfalo o en ideólogo y no en próspero comerciante, en eficaz funcionario, en rentista o futbolista. Te tragas de pequeño una idea así, por accidente y no la desalojas y estás perdido. O eso o eres el mejor profesando esa idea. Hay entrenadores que se han comido de pequeños una visión defensiva a ultranza y ya cada vez que entrenan un equipo montan un cerrojazo de no te menees. Y claro, los destituyen porque no marcan un solo gol (tampoco se los hacen) y vuelven a otro equipo y vuelven a montar una defensa amurallada inexpugnable. Hubo uno que incluso quiso contratar a un ladrillo de defensa central. El ladrillo exigió casa y coche y todo.

Algunos lo que se tragan de pequeños en un descuido de sus padres es una idea política equivocada y ya el chiquillo se tuerce para siempre. Imagínese a alguien que se traga doblado un liberalismo a ultranza en la Rusia de Stalin o el que se tragara un marxismo ineludible cuando Mussolini en Italia. Las ideas hay que tomarlas cuando ya uno está crecidito y puede engullirlas a la vez y ya ellas se hacen su propia mixtura junto a nuestras vivencias, amores, viajes, lecturas, reflexiones y realidad y pueden vivir en armonía. Íbamos a escribir, según dicta el tópico, ´sana armonía´, pero no sabemos si hay armonías enfermas. Pasa también con los libros. Va un chavea y se cena una novela negra a destiempo. Con su fiambre, su detective de vida desordenada y sus 450 páginas y como no es capaz de digerirla ya no entiende luego la novela romántica ni el ensayo decimonónico ni el experimentalismo. Así van luego como van. Muriendo o matando.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Crea tu propio Blog
Enlaces recomendados: Premios Cine