Cartas al director

27.02.2016 | 05:00

Viva la laicidad en Cataluña
Mientras los recortes hacen estragos en la educación pública, la Generalitat de Cataluña destina cada año 30 millones de euros a 16 colegios vinculados al Opus Dei.  El nuevo gobierno Puigdemont sigue apostando por el apoyo al modelo educativo de separación de sexos, una de las herencias de los gobiernos de Jordi Pujol. En el 2014, los partidos de izquierda volvieron a cuestionar estos conciertos económicos. Sin embargo los votos de CiU y el PP los salvaron, como pasó de nuevo hace unos días en el Parlament. Artur Mas e Irene Rigau, Consellera de Educación, aprovecharon ese mismo año para renovar los conciertos por cuatro años más, hasta 2018.

A pesar de los conciertos, la matrícula en estos centros no es gratuita, algo completamente ilegal pero que es consentido por la inspección educativa en éstos y otros muchos centros religiosos. En primaria, por ejemplo, cada mes se pagan € 69,50 por la atención personalizada, 75 € por las actividades complementarias y 72 € por el proyecto pedagógico. El servicio de comedor vale € 145 y el centro pide una aportación «voluntaria e imprescindible» de 47 € para la Fundación Barco, vinculada al Opus Dei. Aparte de la factura mensual, las familias tienen que pagar una factura anual de 340 € por los servicios escolares, que incluyen un seguro, la atención médica y las excursiones culturales, entre otros.
Así pues, los conciertos siguen en activo y han sido renovados, y de hecho la prorogación de los Presupuestos de 2015 (con los votos a favor de JxSí y 5 de la CUP) han facilitado que así sea. Para garantizar esta continuidad Rigau ha dejado al mando de la Conselleria de Educación a su hasta ahora mano derecha, Meritxell Ruiz i Isern, que «para más INRI» es también numeraria del Opus Dei. (Información facilitada por laicismo.org)
Carlos Saura Garre
Málaga

Evo Morales y la democracia
Con los errores propios de los grandes cambios, el pueblo boliviano  creyó que era beneficiosa la presidencia de Evo Morales, y lo reeligió. Pero, más  amigos aún de la democracia, acaba de rechazar que reforme la constitución para  aspirar a un tercio mandato.  Por mi parte, espero que en España, como pide Ciudadanos, se instaure pronto, como en muchos países,  la prohibición de ese tercer mandato. Es una clara, sencilla y eficaz barrera para prevenir una de las peores corrupciones de la democracia, como ocurrió aquí con Felipe González. También nos sería muy útil extender esa limitación de mandatos a los presidentes autonómicos, según aconsejan muchas, graves y recientes experiencias.
Felipe Seara Navarro
Málaga

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