Tierra de nadie

Electrodomésticos

29.02.2016 | 02:45

Tiempo ha hizo fortuna el neologismo aspiracional, que ha desaparecido sin haber llegado a entrar en el diccionario. Procedía del mundo del márquetin y se utilizaba para adjetivar un producto deseable, especialmente en términos de cultura. Uno aspiraba, por ejemplo, a que sus hijos estudiasen una carrera, sobre todo si uno solo tenía estudios primarios. Así, una buena universidad privada devenía producto aspiracional. Lo aspiracional, como decimos, poseía connotaciones que guardaban relación con el intelecto. A mucha gente le gustaría conducir un BMW, pero se trata de un anhelo demasiado materialista para entrar en esa categoría. Un yate es para mucha gente deseable, pero tampoco se le habría aplicado el adjetivo en cuestión. La pregunta es si el término ha pasado a mejor vida por feo o porque lo que nombraba ha desaparecido. Leer el Quijote debería ser aspiracional, pero el director de la RAE acaba de quejarse del poco interés del Estado en festejar el cuarto centenario de la muerte de Cervantes. La cultura está convirtiéndose en algo con lo que no queda más remedio que convivir, pero cuya existencia nos amarga la vida. Vean, si no, lo pesada que está la gente del teatro con el asunto del IVA. ¡Qué cruz!, exclaman los políticos.

En tiempos remotos, cuando se decía de alguien que era una persona con aspiraciones, se entendía que alimentaba esperanzas nobles. Pero las esperanzas nobles, como algunas especies animales, se encuentran en vías de extinción. ¿Qué esperanzas nobles había en Undargarin, el «duque empalmado», según su propia definición, cuando ascendió de clase social? Ninguna. Fue allí para forrarse. De la propia infanta, su esposa, se decía con orgullo que era la primera mujer de la casa Casa Real con estudios superiores (cursó Políticas en la Complutense de Madrid). ¿Para qué, visto lo visto? ¿Para qué deseaba el otrora justiciero del PSOE Juan Pedro Hernández Moltó presidir Caja Castilla La Mancha? ¿Para reactivar la economía de la región? Nada de eso. Acaban de condenarlo a dos años de cárcel por malo. De modo que si en una cena de matrimonios escucha usted el palabro aspiracional, tenga la seguridad de que se habla de un electrodoméstico.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Crea tu propio Blog
Enlaces recomendados: Premios Cine