Perdidos y encontrados

Amar y concebir

La Cultura siempre es un soplo de aire fresco en medio de la peste derramada. El nombre de Picasso sigue rompiendo distancias

10.03.2016 | 05:00

'Picasso. Amor y deseo´. Ése es el título de una exposición que ha ido desde la Casa Natal del pintor en Málaga hasta la Pontificia Universidad Católica de Chile, tras su paso por el museo de Bellas Artes de Valparaíso. Por qué me paro en ello sin pisar las basuras por la calle en Málaga y las corrupciones basura en España (ahora con la imputación de Ignacio González por el ático que se «compró» en Estepona con su también investigada esposa). Porque la Cultura siempre es un soplo de aire fresco en medio de la peste derramada. Porque el nombre de Picasso sigue rompiendo distancias y disminuyendo fronteras con su sola mención, y por eso su firma en una pieza es suficiente para que el deseo más procaz, travieso y vital se disfruten en una pontificia universidad católica. Y no ha sido una obra con su firma la que ya se ha podido ver en Chile, sino medio centenar las que han viajado desde Málaga hasta allí para que se puedan «disfrutar» hasta el 30 de abril.

Lo de «disfrutar» lo dice felizmente la nota de prensa de la Casa Natal. «La mirada libre de un artista que observa a las mujeres que ama y que desea fue disfrutada por más de 14.000 visitantes en su primera parada chilena». Y ahí está el acierto, en que fue «disfrutada», gozada, deleitada, regocijada... Porque esas piezas reflejan, con insolente frescura en muchos casos, el empeño sexual de un hombre maduro que intentó huir de la muerte en los cuerpos que amó.

El sexo y su irrefrenable prueba de vida están detrás también del Foro de Fertilidad y Sociedad que se celebra esta mañana en Málaga, organizado por los profesionales de la unidad reproductiva de la clínica Gutenberg, con el prestigioso ginecólogo y mejor persona Manuel Martínez Moya a la cabeza. Al fin y al cabo, celebrar el hecho de estar vivos con la pareja en ocasiones tiene felices consecuencias. Cuando es buscado, un hijo es el premio, por encima de cualquier circunstancia, que nos hace sentir por fin la tierra bajo los pies y el peso del aire sobre los hombros. Vivir con semejante consciencia le hace a uno comprender un poco y soportar la muerte que vendrá.

Este año en el foro se tratará el retraso de la natalidad que provoca el agotador nuevo modelo de sociedad (razones laborales y económicas están propiciando embarazos tardíos de mujeres maduras o fecundadas por hombres mayores, con riesgos y en ocasiones con consecuencias). También se tratará la preservación de la fertilidad por razones médicas. Para una mujer con cáncer haber criogenizado sus óvulos antes de la quimioterapia le puede permitir en ocasiones ser madre cuando ya no ovule. Y para un hombre preservar sus espermatozoides cuando tiene una profesión de riesgo, o cuando su mujer quiere quedarse embarazada y él, con un mal pronóstico, pueda ser el padre de su futuro hijo, aunque no haya conseguido seguir vivo cuando nazca. La vida está llena de situaciones emocionantes, con el amor o el deseo como trasfondo, y la ciencia puede intervenir en determinados casos para amortiguar el golpe, como hace la medicina habitualmente con la enfermedad. O como hacía Picasso, con sus cuadros.

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