La señal

La baraka de Elías (1ª parte)

13.03.2016 | 02:01

Sin duda, he de empezar con unas palabras dedicadas con mucho cariño a esos cafres que andaban sueltos estos días quemando contenedores de basura después de escaparse de la civilización. Y tampoco me olvido, claro, de esos otros que amedrentaron a los ciudadanos que se dirigían al Ayuntamiento para decir basta ya. Y, por supuesto, a aquellos que no cumplían los servicios mínimos y a cámara lenta llevaban con recochineo un cartón de un lugar a otro de esta geografía que entregaron a las ratas. ¡Con tanto parado que necesita un curro! Ahora, cuando escribo en esta tarde fría de jueves, no sé qué suerte correrán, pero no les deseo la mejor.

En cambio, mi alcalde De la Torre ha sido aclamado por su pueblo y se ha emocionado, lo que le honra. Se ha dado un baño de ciudadanos -y sin decir cuántos litros empleó- y ha salido reforzado políticamente sin pretenderlo, que es como mejor salen las cosas. Ahora, hay que cerrar, y no en falso, este conflicto, toca ser fuertes con estos malcriados de la democracia, ahítos de privilegios y que tanto daño nos hacen; si salieran ilesos volverían a las andadas. Merecen perder.

Y después, la Justicia americana reconoce una serie de derechos básicos a los grandes simios; el caso más reciente es el de una jueza argentina que ha otorgado a una orangutana, Sandra, la cualidad de ´persona no humana´, toma del frasco Carrasco. Yo tenía entendido que solo las personas son humanas. Puntapié al diccionario y a la sesera. La Justicia de Nueva York tampoco se queda atrás y resuelve el caso de un chimpancé, Tommy, al que sus abogados pedían el habeas corpus.

Quien gana, mercados en este caso, es Juan José García, de FarmaQuímica Sur. Su empresa es una de las seis españolas que reenvasan materias primas farmacéuticas y, además, trabajan en dietética, agricultura, veterinaria, belleza€ no para de viajar por esos mundos de Dios, y también del diablo -y si no que se lo digan a él que, en una misión de la Cámara, fue asaltado en Sudáfrica-. A Francisco Hernández, de Geomedia, también le atracaron en la carretera a punta de pistola en Guatemala, cuando viajaba en compañía de otros. Dice Paco que los conductores que venían detrás detuvieron sus vehículos y apagaron las luces y cuando los malos se fueron pues entonces arrancaron sus carros y continuó la caravana. Con normalidad, como aquí, Junqueras prepara la independencia y le pide dinero a Montoro, y la noria del puerto sigue girando. Es más difícil estar a la altura de las circunstancias que au dessus de la melée.

Pero no charlo con José María Bustamante y José Joaquín Erroz junior de estas cosas, sino de ingenierías, y del padre navarro de éste, que estuvo al frente de la Asociación de Constructores y Promotores y de la Cámara de Comercio. ¡Qué tiempos aquellos!, que no volverán. Y también parlo con Ángeles Vergara, cerca de Quirón, sobre otras novedades. Y de esto sabe mucho Bendodo, que se apunta otro éxito al poner de acuerdo a todos los partidos de Diputación en la aprobación del Plan de Inversiones Financieramente Sostenibles. Con lo de «sostenibles» se me saltan las lágrimas, no lo puedo evitar. Por cierto, una curiosidad, el presidente del PP de Málaga lo es provincial y de la ciudad, lo que no sucede en todas partes. Pero Elías tiene baraka, Alhaurín el Grande, Pizarra, Torremolinos€ en Ronda no. Y Margarita del Cid sale a escena. Unos me dicen que su tío Ramón tiene un cabreo de muy señor mío pero alguien me susurra que no, y le creo. Lo que resulta injusto a todas luces es que la ataquen por su vida económica privada, que merece el mismo respeto que la de usted.

Pero, como decía Flaubert en La educación sentimental, refiriéndose a esos críticos de salón, eran tan corruptos que pagarían por venderse. Por eso, tenía razón Philip Larkin al escribir:

¡Anda que tus papás bien te jodieron!
Queriendo o sin querer, la jorobaron.
Con todos sus defectos te cargaron
y algunos de propina aun añadieron.
Pero a su vez jodidos fueron ellos
por memos de chaqués y cuellos duros,
unos ratos seguros e inseguros
y otros ratos tirándose a degüellos.
Pasa de unos a otros el dolor.
Se ahonda como la costa hacia la mar.
En cuando puedas, mira de escapar;
y no me tengas hijos, por favor.

cima@cimamalaga.com

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