Cartas al director

15.03.2016 | 02:45

¿Por qué en la cruz?, por Federico Barbero
Si la misión de Jesús en la tierra era salvar el mundo ¿Por qué tuvo que sufrir tanto? Pudo haber elegido otra forma menos dolorosa y traumática o simplemente porque era Dios decir: Hombre, quedas redimido. Cualquiera que lea algo de su vida, se dará cuenta en seguida de que Él no busca los placeres ni destacar en nada, solo en la bondad y más bien quiere estar cerca del que sufre, del pobre y necesitado. Siempre junto al dolor, con la intención de aliviar, consolar y hacerlo más llevadero. Quizá por ello y porque quiso ser solidario con el ser humano, eligió voluntariamente la pasión para darnos ejemplo de cómo llevar la cruz, ya que ésta se nos puede presentar también en nuestras vidas: Enfermedad, dolor, pobreza, cansancio, desprecio, soledad, etc. siempre difícil y dura y solo el amor a Jesús la convierte en un signo positivo de serenidad y fortaleza que supera toda contradicción y si alguna vez, en las encrucijadas de la vida, estuviéramos cansados o agobiados y nos faltaran las fuerzas, pidámosle con fe profunda, que sea Él nuestro Cirineo y nos acompañe en el dolor. Veremos que realmente funciona. La cruz, si es la del perdón y el amor, irá siempre sumando esfuerzos y voluntades, para hacer más soportable nuestra vida y la de los que nos rodean. Vivamos con fe y esperanza esta Semana Santa, tanto la de la calle como la del recogimiento, con la mente y el corazón puestos en la Resurrección de Nuestro Señor.

En defensa de Rafa Nadal, por Javier Prieto Pérez
Las acusaciones de dopaje contra Rafa Nadal vertidas por Roselyn Bachelot, exministra francesa de Sanidad y Deportes, resultan inaceptables e indignantes. La expolítica manifestó en un programa de televisión en su país que los siete meses de inactividad deportiva de Nadal en 2012, se debieron a un positivo detectado en un control. Y negó que ese parón de debiera a una nueva lesión en la maltrecha rodilla izquierda de Rafa. Según la estrambótica ´tesis Bachelot´, cuando un tenista se ausenta durante un largo periodo de la competición ATP, habitualmente no se debe a problemas físicos, sino a casos de dopaje detectados. Todas estas infundadas inculpaciones, huérfanas de prueba, contienen una extraordinaria gravedad. Extienden la mancha de la duda sobre uno de los mejores jugadores de todos los tiempos y tratan de erosionar su gran activo: su imagen. Porque la figura de Rafa trasciende los títulos y récords obtenidos –14 Gran Slam, 27 Masters 1000, un Oro Olímpico– en su carrera profesional, pues representa los valores supremos del deporte. Así, su capacidad de sacrificio y de superación ante las innumerables lesiones que ha padecido, su voluntad de trabajo, su humildad –en las victorias y en las derrotas– y su espíritu de lucha en las condiciones –físicas, deportivas y familiares– más adversas, lo convierten en un modelo seguido por muchos jóvenes en todo el planeta. A estas virtudes, se suman su ´juego limpio´ y su solidaridad, protagonista de múltiples iniciativas benéficas. Por todo ello, no deja de indignar y sorprender la incontinencia verbal e imprudencia de un ex alto cargo de la administración del país vecino. Espero que las acciones legales emprendidas contra la Sra. Bachelot acarreen el castigo que merecen. ¡Vamos Rafa!

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