Pasando la cadena

De fútbol grande, canteranos y pito chico

25.03.2016 | 01:12

Pasando por el fútbol también chico. Es lo visto esta semana pasada. En la Copa de Europa hubo buen fútbol, emoción, incertidumbre y goles; lo mejor de este juego. Si tuviera un guión con todos los detalles previstos sería lo más parecido al aburrimiento. Pero no, la Juventus y el Bayern, por ese orden, hicieron vibrar a quienes nos gusta el fútbol. Y el chaval Morata nos descubrió al gran delantero que dejó ir el Real Madrid, por decisión exclusiva de su director deportivo. ¿Qué quién es este sujeto? Ustedes mismos.

También pudimos comprobar la importancia de una decisión técnica: Allegri, el técnico italiano de los turineses, perdió la eliminatoria cambiando al exquisito canterano madridista por el tronco Mandzukic. ¿Qué buscaría con tan errónea decisión? A partir del cambio los chicos de Guardiola se hicieron con el partido, una vez cerrado el riesgo de los contragolpes rivales. Tras dos broncas previas de su técnico, desempató el internacional español Thiago, canterano blaugrana desperdiciado por la directiva culé para pasmo de todos los futboleros, y luego se desbordaron los cerveceros hasta el final de la prórroga. ¡Qué partidazo!, y otras preguntas al aíre: ¿qué hará Turán en el Barça? Y ¿quién dejaría que el hijo de Mazinho se fuera al Bayern? De locos.

En el Calderón también hubo fútbol del bueno, sobre todo por parte de los holandeses del PSV, pero a pesar de la emoción faltaron los goles y dejó el juego en un quiero más que puedo. Una pena que tuviera que decidir la eliminatoria un penalti postrero fallado por los de Cocu y otro acertado por el lateral del Atlético Juanfran, también canterano blanco, como su colega Filipe, y el excelente volante Saúl Ñíguez. Tome buena nota el sujeto innombrado de antes.

Y llegado el fin de semana trajo consigo el fútbol chico. Ese que también distingue a los de Simeone contra los pequeños, como hemos reiterado desde estas páginas, quien duraría muy poco en el Bernabéu o el Nou Camp si hiciera jugar así a sus equipos. En Gijón, los rojiblancos madrileños cayeron por racanería contra sus homólogos asturianos, a quienes les inculca Abelardo su fe en vena. ¡Qué envidia de equipo, con casi toda la plantilla salida de Mareo! Que sigan tomando nota los que desprecian hasta la humillación a sus canteras, pegándose de paso tiros en los pies. En este punto, y para demostrar que en todos sitios cuecen habas, convendría recordar que fue Jesús Gil, el «in-comparable», –en dos palabras, que diría él– quien cerró la cantera del Atlético e hizo que un tal Raúl González, éste sí inconmensurable de verdad, llegara a las bases del Real Madrid para luego alcanzar la gloria con los blancos.

Deberían esos canteranos, y otros que no he nombrado, hacer monumentos a los cegarrutos que propiciaron su éxito fuera de casa porque dentro le negaron hasta el saludo, minusvalorando hasta el infinito la valía de sus plantillas. Pero claro, los números de estos descomunales errores no salen en sus balances, como tantas otras cosas de la vida.

Y, finalmente, en Villarreal vimos fútbol grande, básicamente el de los amarillos tras los desaciertos del árbitro, que les perjudicó con su pito pequeño hasta la desesperación en beneficio de un Barça que no necesita de esas ayudas para ser campeón, y que incluso relajó a sus jugadores hasta dejarse empatar; y no perdieron de casualidad.

Los árbitros se equivocan, como todos, y no menos que los futbolistas, pero la desgracia es reiterarse contra el mismo equipo. La mano de Piqué fue clara, aunque debió verla más el auxiliar de banda, y hubiera supuesto su expulsión; y el penalti señalado a Asenjo sobre Neymar fue dudoso. Es cierto que toca el balón, pero es al mismo tiempo que traba al brasileño, e incluso no se queda con el esférico y acaba derribándolo. Don José María Sánchez, el árbitro murciano del entuerto, tal vez no tuvo su día en esas dos jugadas, pero también es cierto que estuvo muy bien colocado en todo momento, controló el juego de cerca y lo dejó seguir con acierto, con buena aplicación de la ventaja, que es de lo más difícil del arbitraje, favoreciendo al Villarreal por ello en su primer gol, aunque mostrara algunas tarjetas de más. Mucho ánimo para él a pesar de las críticas.

El Barça es justo campeón de Liga, que llegue ya el abril emocionante de Champions.

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