Tierra de nadie

Lenguaje no verbal

27.03.2016 | 05:00

Expresado de golpe, Obama fue a Cuba para acudir al funeral de la revolución, o la Revolución, como ustedes prefieran. Los paraguas negros con los que él y su familia descendieron del Air Force One daban a la comitiva un aire de entierro que ninguna de las partes reconocería. No importa, unas exequias son unas exequias, aunque se lleven a cabo bajo una forma inusual. Ahora bien como ni al Gobierno cubano ni al presidente de los EEUU les interesaba que el público advirtiera este carácter funeral de la visita, lo planificaron todo de manera que pareciera otra cosa. ¿El qué? Eso está por estudiar.

De momento, Obama no acudió a la isla solo, o con sus generales, como en un viaje de trabajo, sino con su mujer e hijas, dándole así a la expedición un aire como de visita turística (pasábamos por aquí y nos dijimos: por qué no conocer la isla). Raúl Castro no acudió a recibirlos al aeropuerto también para quitar trascendencia al encuentro. Habría parecido, no sé, una especie de rendición. Lo recibiría desde luego, pero en su despacho, como recibe a un subsecretario y poco más. Para hacernos una idea del significado de este gesto, no tenemos más que recordar que en la visita del Papa a la isla, Raúl se encontraba a pie de escalerilla, para recibir a Francisco como si creyera que trataba del representante de Dios en la Tierra. ¿Dónde quedó eso de que la religión era el opio del pueblo?

Por último, Obama no se reunió con Fidel porque para Fidel sería como pedir la confesión en los últimos instantes de su vida. El gesto tiene algo de trágico, pues viene a ser como si Fidel estuviera ya muerto y enterrado, y quizá lo está, aunque lo saquen de vez en cuando a pasear con el chándal de Adidas. Todo muy medido, pues. Permitimos que los mismos yanquis del «go home» le den la puntilla al régimen, pero lo hacemos de tal manera que parece otra cosa. Aunque no sabríamos decir qué cosa, la verdad. En esta estrategia de dar dos pasos adelante y uno atrás, tampoco hay que olvidar la detención de numerosos opositores y «damas de blanco» que a estas alturas, suponemos, ya estarán en la calle. Hay que cumplir el calendario, que solo ellos conocen. Pero lo que decíamos al principio: un funeral.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Crea tu propio Blog
Enlaces recomendados: Premios Cine