Desde la distancia

Hipotecas en el mundo al revés

03.04.2016 | 17:02

Los bancos cobrarán a los clientes por los depósitos y les pagarán por los préstamos. Es el mundo al revés al que, presagian algunos expertos, puede conducir el panorama de tipos de interés extremadamente bajos, ya negativos en el caso del euribor o de los rendimientos de los títulos de deuda pública española a corto plazo (letras del Tesoro). Tal escenario está generando impactos económicos, mutaciones en el negocio financiero y también incertidumbres y dudas legales.

¿Es posible que se llegue al punto en que el banco deba pagar al hipotecado? El euribor a un año, principal referencia de los préstamos de interés variable para vivienda, cerró marzo en el -0,012% y encadenó su segundo mes con signo negativo. Así que quien deba actualizar su cuota hipotecaria con arreglo a la tasa de marzo pagará a partir de ahora un interés que será equivalente a descontar del diferencial contratado el 0,012%, salvo que el préstamo tenga cláusula suelo. Si el euribor sigue bajando hasta «comerse» todo el diferencial, se produciría lo inédito: sobre el papel, el interés negativo rebajaría el capital principal que el prestatario está obligado a devolver, de modo que en realidad el cliente estaría cobrando por tomar dinero prestado.

Esa hipótesis suscita un dilema legal sobre el que no hay unanimidad entre los juristas. Circulan dos doctrinas. De una parte, la de quienes consideran verosímil que el banco quede obligado a pagar porque ese sería el resultado de la aplicación literal de las condiciones del interés variable concertado por las partes. De otra parte, un sector de expertos considera que se estaría alterando la naturaleza misma del préstamo, que consiste en la entrega de un capital para obtener su devolución. Dejaría de ser un préstamo si se devolviera menos como resultado de aplicar un interés negativo. De acuerdo con esta visión, el interés nunca puede bajar de cero aunque lo haga el resultado de sumar el euribor y el diferencial pactado entre el banco y el cliente.

Pero no hay por ahora certezas sobre una situación que es inédita, así que los bancos están variando sus estrategias comerciales en un intento de protegerse frente a los tipos negativos, de aligerar el riesgo de litigiosidad y también de mantener abierto el negocio hipotecario. De ahí viene la aplicación de «cláusulas cero» en los nuevos préstamos, la imposición de diferenciales más elevados o la apuesta por replegar la oferta de hipotecas variables y apostar por las de interés fijo.

Son algunas manifestaciones de los cambios inducidos en el sector financiero por la política de expansión monetaria del Banco Central Europeo (BCE). Favorable para los endeudados, que reciben oxígeno; penalizadora para el ahorrador, que consigue ínfimos rendimientos, y exigente para la banca, con su rentabilidad cada vez más comprometida. El Santander marcó ayer, con el anuncio de cierres de oficinas y despidos, un camino que seguirán otros.

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