Mal de Ojos

Mira, un famoso

10.04.2016 | 01:31

De Albacete conocía lo justito. Ahora también. La primera vez que pasé una noche en Albacete fue en el año 1984. Ese día, por la tarde, Francisco Umbral me entregaba un cheque con 100.000 pesetas como ganador del Primer Premio Internacional de Poesía Barcarola, que organizaba el ayuntamiento y la diputación de la ciudad y aún se celebra. Ahora he vuelto a la ciudad, que esta semana acoge la segunda edición del FesTVal en primavera. Me hago la misma pregunta que me hice en Murcia, que celebró la primera en un visto y no visto. Intuí que podía ser un delirio de políticos en campaña electoral, que al no gastar dinero de su bolsillo echaban mano del famoso de la tele para hacerse la foto y así tener presencia en los medios. Una estafa al ciudadano. Que no haya una segunda edición en Murcia confirma mi pálpito, que escribí en columna reciente. Pero nadie en el ayuntamiento, en manos del PP, ha dado explicaciones. José Ballesta, su alcalde actual, seguro que pondrá el mismo gesto que pondría alguien al que preguntan por el cultivo del arroz en climas desérticos. Este año el evento ha viajado a Albacete, la ciudad de las navajas. Y de Constantino Romero, la voz más profunda de la pantalla, la pequeña en concursos memorables, y la grande doblando a Arnold Schwarzenegger –oh, sayonara baby– como Terminator o al mejor Clint Eastwood –ay, Los puentes de Madison-. Y también la ciudad de otros jóvenes talentos que, salidos de ese rincón manchego, hoy pueblan los programas más prestigiosos. Ernesto Sevilla, Raúl Cimas, y ese genio de la parodia, Joaquín Reyes, el trío de Albacete, hicieron del humor garrulo un túmulo al surrealismo como seña de identidad chanante –no la busquen, no está en la RAE–.

Suck it

A esta ciudad llego y enseguida me topo con Eladio Jareño, el recién colocado en la dirección de TVE sustituyendo a José Ramón Díez, el anterior vocero del PP y del Gobierno en la tele pública. He decir que no, que Eladio, que pasó por el festival para hablar de la programación especial de TVE en el 400 aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes, no llevaba chapita en la solapa del PP por mucho que el señor trabajara como jefe de prensa de Alicia Sánchez Camacho, hoy disfrutando su retiro dorado como senadora. Pero lo gordo, el río de conocidos, empezaría más tarde, por la noche, con el estreno de El hombre de tu vida, que veremos en La 1. Mira, mira, los famosos, decía la gente apoyada en las vallas que marcaban el territorio del ciudadano, con su móvil echando chispas, y el de José Mota, Pepe Tous, o Malena Alterio–. El famoso no es nada si no hay espectadores. Y el FesTVal se monta, entre otras cosas, para que tenga lugar ese apareamiento feliz. Luego están, como saben, los famosos efímeros, los famosos de tres al cuarto, el famoso tipo clínex, el de los quince minutos que dura en pantalla y al que se olvida como se olvida apagar la luz de la cocina. El martes, por ejemplo, se estrenó en La Sexta Pekín Express –sexta temporada, segunda presentada por «la transparente» Cristina Pedroche, que está hasta la mismísima y más íntima pedrería de «tener que dar explicaciones por todo», y doy fe, mucho más que el presidente del Gobierno y que cualquiera de sus ministros, que viven en unas vacaciones de lujo en las que ni han de rendir cuentas, los bribones. Entre los concursantes está un tal Jonan Perrea, dicen que «conocido influencer» –toma y toma, «influencer», o sea, hombre de influencia, y no llega ni a 20 años–. Pues el tal «influencer» aparece en una foto con la camiseta levantada enseñando la barriga y el calzoncillo y una frase escrita en inglés, «suck it», chúpala, con una flecha que baja hasta el mismísimo calabacín del nene. Este Jonan valenciano es un símbolo del nuevo famosillo, ególatra, ombliguero, ese que hace de sus regüeldos y pedos mentales, de su intrascendente vida, una tendencia en Twitter, colgando en Youtube las veces que se mira al espejo y pone locas a las chotas que lo siguen en su desmedido culto al yo.

La Esteban y Llosa

Me pregunto dónde colocar a Mariano Rajoy, el presidente que recuerda lo leído en el Marca pero olvida hasta el título de lo leído en novela. Como crítico literario no tiene precio. Sobre Cinco esquinas, de Mario Vargas Llosa –en los papeles de Panamá, esos que compatibilizan el paraíso del amor y las lecciones de patriotismo con los paraísos fiscales–, dijo que «está bien», y sobre la novela de Eduardo Mendoza, que «va sobre una modelo, no recuerdo el título, pero relaja, descansa mucho y es bonita» –habla de El secreto de la modelo extraviada–. El simplón no tiene límite. Es muy famoso, y mucho famoso, pero es una máquina sin alma, un registrador de la propiedad nato al que han colocado dentro de la valla de la fama. Al salvaje, y a veces maleducado Frank Cuesta le pasó igual. De la nada, a Discovery Max –también ha presentado en Albacete Wild Frank, una exhibición de choteos con todo tipo de animales–. Hablamos de famosos, y el FesTVal va y organiza en la ciudad manchega un encuentro con Famosos fuera de onda en el que intervienen famosos muy en la onda como Manel Fuentes –es el rey de Antena 3–, el Jorge Javier Vázquez del entretenimiento en Atresmedia, Ana Morgade, y Carlos Recio. Hablaron de los programas en los que al famoso se le pone a prueba para ver si tiene talentos desconocidos –cantar en Tu cara me suena, bailar en ¡Mira quién baila!, o actuar en El club de la comedia–. Pero el plato gordo llegó el viernes de la mano de La embajada para Antena 3 –Bambú Producciones–, con el paseíllo de los famosos por la alfombra naranja. El delirio con Belén Rueda, Abel Folk, Tristán Ulloa, Alicia Boorachero y, sobre todo, Maxi Iglesias, que ya no es un niñato pero aún arranca más de un suspiro. Tonterías, en el caso de Belén Esteban, que se ríe de todos estos famosillos de tres al cuarto. Famosa, ella, que vende más libros que Vargas Llosa.

La guinda

India, Sri Lanka
Fascinante la vuelta de Pekín Express, y más fresca la actual presentadora del formato, Cristina Pedroche. Se ha quitado el peso de «directora de carrera», se ha soltado la melena, y se ha dejado llevar por el momento, por la emoción, por el bellísimo paisaje, por los concursantes y la dinámica endiablada del programa, que ahora emite La Sexta la noche del martes. Pekín Express, la ruta de los elefantes, sigue mereciendo la vista.   

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