Tribuna

Con mis pinceles

14.04.2016 | 05:00

Debo confesar que soy un apasionado de la pintura que representa el costumbrismo realista y el llamado realismo burgués que creaban los protagonistas de la pintura en Málaga en el último tercio del siglo XIX y principios del XX, y me anima a escribir mi entusiasmo por el retrato, la marina y el paisaje que fueron los temas que sobresalieron en aquel momento entre los pintores malagueños.

Si en aquella época los pintores de la Escuela Malagueña se beneficiaron de una clase social privilegiada que no sólo apoyaron y protegieron el aprendizaje sino también fueron los paladines de una gran demanda comercial, nos encontramos que actualmente vivimos unos tiempos convulsos en los que los problemas políticos, económicos y sociales nos desbordan y nos mantienen alejados de cualquier ideal de expresión artística. Prueba de ello es que en la Málaga de los años 70 a 90 cohabitaban en la zona de la Malagueta y Paseo de Príes cuatro galerías de arte. Hoy en día, no queda ninguna y, que yo sepa, en toda Málaga hay una en calle Niño de Guevara, Galería de Arte Benedito que subsiste desde el año 1989, y otra Galería Ganma en el polígono Santa Bárbara y en Echevarría de El Palo, donde Antonio Cantero expone actualmente algunos de sus cuadros. Parece como si la ciudad de Málaga satisficiera su apetito artístico pictórico entre el Corte Inglés y las casas hermandad de las distintas cofradías que organizan exposiciones con el objetivo de obtener de los distintos pintores su estandarte procesional. Ya sé que hay museos, pero los museos no sustentan la demanda comercial de la pintura, los museos promocionan el turismo de las ciudades y alientan el consumo en el comercio y la hostelería en sus dos vertientes.

Pero los que disfrutamos, bien por conocimiento o bien por la observación esporádica de la pintura malagueña de antaño, de aquellos artistas pertenecientes a la llamada Escuela de Pintura Malagueña del XIX que utilizaban la luz y el color de forma inolvidable y a la que llegaron figuras tan excepcionales como Ferrándiz y Muñoz Degrain para engrosar el magnífico plantel de pintores malagueños, nos extraña que, a pesar del tiempo transcurrido, vengan emergiendo desde entonces pintores con muy parecidas y consumadas técnicas realistas que modelan magníficamente escenas costumbristas y populares.

Es evidente que a pesar del tiempo transcurrido, la luz que se aprecia en aquella pintura es la misma que se desprende del actual cielo azul malagueño y las tonalidades de nuestro mar de Alborán siguen siendo tan variables y caprichosas como aquellas que pitaban Muñoz Degrain, Ocón, Gartner y Verdugo Landi y, será por ello, por lo que estos actuales pintores malagueños perciben estas tonalidades y saben transmitirlas en sus paisajes y marinas como si el tiempo no hubiese pasado, como si el tiempo se hubiese detenido. Lo que ocurre es que actualmente carecemos muy principalmente de inquietudes artísticas, al menos en Málaga, para que se puedan mantener galerías de arte como antaño, amén de la carencia lógica de aquella oligarquía que no sólo fomentaba la pintura sino que mantenía la demanda comercial.

Si me refiero aquí a los actuales pintores malagueños Antonio Cantero y Miguel González, no es sólo por sus consumadas técnicas realistas que modelan magníficamente escenas costumbristas y populares de antaño, sino también por las distintas trayectorias y difusión de su magnífico y sacrificado trabajo. Antonio Cantero rezuma impresionismo a raudales. Hace una pintura de gran expresividad, con mucha luz y colorido por su diestro manejo de la espátula, entregándose a la pintura tradicional de los inolvidables Nogales, Moreno Carbonero, Muñoz Degrain, Enrique Jaraba, Blanco Coris, Ocón, ect. En cambio, Miguel González ostenta una técnica depurada que podemos definir realista e hiperrealista, empleando colores planos y un estilo figurativo que recuerda a Eugenio Chicano. Su pintura es colorista, ordenada y ha manejado con frecuencia la técnica del collage, pero de cualquier forma su acento lo pone también en la pintura tradicional, el paisaje y el retrato.

Actualmente, Antonio Cantero expone en la Galería Ganma en Echevarría de El Palo y ha instalado su taller y exposición en La Galería, local comercial en el Muelle Uno, en el lateral opuesto al Museo Pompidou donde se le puede ver a diario y Miguel alterna la restauración y mantenimiento en iglesias, catedrales y palacios, con exposiciones. Actualmente expone en el puerto de Sotogrande en Cádiz.

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