La señal

La momia navegante

17.04.2016 | 05:00

Ítem más: la número 6 de Málaga Ahora, Elisa Mandillo, imputada por un delito contra los sentimientos religiosos por su procesión del Santo Chumino Rebelde. Otro podemita, Enrique López, diputado regional asturiano, será juzgado por un delito de atentado, junto a otras ocho personas, como el ex coordinador de IU en Gijón, por agredir a agentes de la Policía Nacional en julio de 2014. Y un nuevo juicio a 14 militantes del SAT se avecina a causa de un piquete; les piden 65 años de cárcel, en total, no para cada uno. Ya ven, de esa jaez son estos individuos que, como en una cuerda de presos, tienen el sobresaliente mérito de acumular procesos, sentencias y descrédito por doquier, dado el rampante carácter violento que exhiben algunos. Enhorabuena a sus votantes, que salieron de la Guatemala del bipartidismo y entraron en el Guatepeor del totalitarismo.

Es cierto que también hay otros comportamientos de aupa, aunque no tanto, ni muchísimo menos, como el del alcalde de Mijas, Juan Carlos Maldonado, de Ciudadanos, que expulsa del Pleno a una afiliada del PP por mirarle «con actitud desafiante». Podría haberle dicho aquello tan castizo de «usted no sabe a quién está mirando». ¡Ni que la señora fuera Jack Nicholson en El Resplandor!, rompiendo la puerta a hachazos para descuartizar a su mujer; tranquilízate, Juan Carlos, por favor; claro, él debe pensar que hay miradas que matan. Ángel Nozal está más tranquilo en la Mancomunidad pero un día tendrán un duelo en la Costa del Sol.

Vámonos a comer, que es hora. Recomendable La Estancia, laboratorio de I+D especializado en carne de vacuno, de la Finca de Jiménez Barbero, en la sierra oeste de Madrid. Conozco a un tipo que conoce a un tipo que me llevó a visitarla. Volveré, como MacArthur. Más recientemente, comemos en calle Císter, en Uvedoble, de Willy Orellana, cocina de mercado, precios medios, faltaría un mantel, no esa servilleta sustituta. La comida, bastante buena. Allí coincido con Rafael Morales, catedrático en Informática. Pero alguien anima el día, Manuel Belmonte, que tira la piedra y esconde la mano, habla del enchufismo en Limasa y no da un puñetero nombre, y De la Torre le urge, qué fino, a aclarar quién colocó a quién, como si a Belmonte le pudiera urgir alguien después de su exitosa huelga. El mejor destino de Limasa es su desaparición. Todo esto lo pienso desde Batik, un lujo de la vista, en calle Alcazabilla, oteando desde esta torre almenara el horizonte urbano. Precisamente, ahora que le dan el Nacional de Arquitectura a Rafael Moneo me acuerdo de cuantos no entienden la modernidad, y el odio a los nuevo les lleva, como en el caso de La Mundial, a la reacción. Menos mal que el mercado es más progresista y llega a Málaga Cabify, una app que facilita la contratación de vehículos con conductor. Después están esos bodrios de comuniones y bautizos civiles, como en Rincón de la Victoria. Pero el premio a la tontería se lo llevan en la Junta por obligar a los profesores a hablar de «alumnos y alumnas» o «niños y niñas», para distinguir ambos sexos, lo que contraviene las normas de la Real Academia de la Lengua. Pero, a estas alturas, la RAE les importa una higa. Quien no irá a la escuela será el bebé hallado en el vertedero, a cuya madre busca la Guardia Civil. Amor de madre. Pero las historias que me gustan son otras, como el extraño caso de la momia navegante. Era Manfred y se le vio vivo por última vez en 2009 en Mallorca y ahora se ha encontrado su cuerpo momificado en su yate, a miles de millas de distancia, por unos pescadores filipinos. Llevaría unos dos años navegando muerto. En unos papeles recuperados en la cabina del Sayo se leía: «Treinta años estuvimos en el mismo camino. Luego el poder de los demonios fue más fuerte que el deseo de vivir. Te fuiste. Que tu alma encuentre paz. Tu Manfred». No pensaba igual que Fernando Pessoa, ni yo, que escribió en Los poemas de Alberto Caeiro:

Antes el vuelo del ave,
que pasa y no deja rastro,
que el paso del animal,
que imprime su recuerdo sobre el suelo.
El ave pasa y olvida, y así debe ser.
El animal, donde ya no está
y por eso ya de nada sirve,
nos muestra que ya estuvo,
lo que no sirve de nada.

cima@cimamalaga.com

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