Punto final

La teoría del esfuerzo

17.04.2016 | 05:00

Qué entrenador no se ha dirigido a uno de sus jugadores menos habilidosos para decirle que no juega más porque no se esfuerza? Esto no es sólo la excusa que usamos para descartar al más débil o al que consideramos el peor. Como no podemos decirle que es el peor usamos la famosa teoría del esfuerzo para enmascarar lo que realmente tenemos claro, que no es otra cosa que juega menos porque es más torpe, peor físicamente o, simplemente, empezó más tarde a jugar.

Imaginaos que ese jugador peor técnicamente, por ejemplo, fuera un derroche de energía en el entreno o en el partido. ¿Jugaría más que los jugadores más dominantes del equipo? ¿Por qué en muchos casos nos conformamos con que el más resolutivo aporte un seis en esfuerzo y al más débil le exigimos el ocho o el nueve? ¿O por qué con ese jugador que es el mejor no usamos esta evaluación del nivel de esfuerzo? Es que es a esos jugadores mejores o con posibilidades a los que hay que pedirles la exigencia más alta. A ellos no hay que permitirles ni un segundo de relajación y deben ser ejemplares en el esfuerzo.

Debemos partir de la base que esforzarse, poner toda la energía en el trabajo diario y en el juego no es algo que se deba evaluar. No vale que haya alguno que no lo haga. Es obligatorio para todos. Es el primer escalón de nuestro equipo y es el escalón más importante. Todo lo demás está muy bien y es necesario. Pero lo primero es la actitud, el trabajo y el nivel de exigencia que queremos marcar a nuestros jugadores.
Hay que entender que el umbral de esfuerzo de todos los chicos no es igual. Seguro que hay unos que pueden tirarse al suelo a por un balón, por ejemplo, con más facilidad que otros.

Pero lo que más nos cuesta preguntarnos a los entrenadores es cuanta responsabilidad tenemos nosotros si el jugador débil, por ejemplo, no se esfuerza como queremos. Sí, estoy convencido de ello. Si hay un jugador que no esprinta para recuperar un balón que se va a perder por la línea de fondo también somos nosotros responsables de ello. Si un jugador no trabaja al cien por cien en un entreno, también somos responsables.

Esto se entrena pero también se enseña. ¿Es que pensáis que ese jugador al que superan en defensa en uno contra uno, por ejemplo, se deja superar porque es un vago? ¿O aquel jugador que no lucha por un rebote es porque le da igual ganarlo o no? Debemos enseñarles a sacar toda su energía, a no correr el contraataque sino esprintar en el contraataque, a no dar un balón por perdido, a no tener miedo por tirarse al suelo, a pelear un rebote aunque el rival sea más grande. Y también debemos enseñarles a hacer un gesto técnico a la mayor velocidad posible o a ir corriendo a por un balón que se salió por la línea de fondo y no ir andando a por él.

Somos los entrenadores los que debemos marcar el nivel de esfuerzo, exigencia y energía que deben poner nuestros jugadores en el trabajo. Y ese nivel hay que mantenerlo siempre sin dudar. Para ello tenemos la obligación de ser los primeros en poner toda nuestra concentración y nuestra energía en el entreno. Somos responsables de no permitir a ningún jugador relajarse o no poner todo su esfuerzo. No podemos relajarnos, tenemos que estar concentrados en el trabajo y que ellos se den cuenta de que es el entrenador el primero en ponerse a trabajar.

¿Cómo se darán cuenta los jugadores si han puesto su máximo esfuerzo? Es fácil. Si cuando acaba la sesión de entrenamiento están cansados y les falta el aire para respirar querrá decir que pusieron toda la energía. Si en el partido, cuando cambias a un jugador, viene al banquillo cansado, querrá decir que jugó exigiéndose a tope.

Marquémonos estos retos y objetivos y enseñemos a los jugadores también a esforzarse. Y por supuesto, seamos honestos con ellos diciéndoles la verdad. Nada de engañarles o justificar tus decisiones con la famosa teoría del esfuerzo, porque recuerda que si no se esfuerzan tú también eres responsable.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Crea tu propio Blog
Enlaces recomendados: Premios Cine