Punto final

Mangüi, un extremode verdad

25.04.2016 | 02:51

El martes falleció Manuel Rojas Romero (4-03-1927 a 12-04-2016), más conocido en el mundo futbolístico por su apodo «Mangüi». Pequeño de estatura, talla ideal para ser extremo en aquellos tiempos, es uno de los más grandes jugadores que ha dado Málaga, y perdura en la memoria de los viejos aficionados, que disfrutaron de su enorme calidad como futbolista. Su rapidez, su habilidad con el balón en los pies, sus centros medidos desde la banda derecha, y su prodigioso toque, su facilidad de sacar faltas y saques de esquina, virtudes de los que se beneficiaron muchos arietes que le acompañaron.

No pudo iniciar su carrera en Málaga y pasó antes por equipos de barrio (Fernández Requena –filial del Málaga– o el Azucarera Larios) o emigrar como otros tantos malagueños (Tomelloso o la Ferroviaria Almería) hasta que el servicio militar, para su suerte, lo llevó a San Fernando. En los azulinos (aún recuerdo a mi padre hablarme de él) jugó cuatro temporadas (1947-1951), dos por el servicio y la posterior renovación por otras dos, todas en Tercera, convirtiéndose en un jugador muy apetecible. Sería el preámbulo para fichar por el Jaén (1951-52), que aún estando en esa categoría, sería ese año una fábrica de goles, con 77 tantos marcados (32 conseguido por Arregui, muchos de ellos servidos por Mangüi), con posterior ascenso a Segunda. Todo una paradoja, porque es el Sevilla, previo pago de 400.000 pesetas de las de entonces, es quien lo ficha, y con quien aparte de comenzar a ganar plata (125.000 pesetas de ficha y 1.900 de sueldo), le permite debutar en Primera División, sin haber pasado por el Málaga.

Tres campañas con el Sevilla (1952-55), en donde sobre todo las dos primeras, brilla en toda su esplendor y en donde contrastados goleadores como Arza y Araujo se benefician de los centros medidos que solía enviar el malagueño. En la 55-56 llega al Murcia, procedente del Sevilla. Le acompañaba un linense, Gallardo, que también había jugado poco con los blancos y ambos se encuentran a una pareja joven, Peiró y Collar. Ese año una delantera que completaba Botella marcaría la friolera de 83 goles.

Gallardo, Pichichi ese año con 24, siempre le dolió de que Marca le quitara un gol, lo que le impidió ganar en solitario el trofeo. Tuvo que compartirlo con Castaño, un extremo que iría al Madrid. Mangüi, debutó precisamente con un hat trick frente a la Balona (8-1) y en su tres temporadas granas (1954-57) jugó 58 partidos (entre partidos de Liga y liguilla) con 15 goles marcados.

Desde el Murcia llega por fin al Málaga y, aunque mayor, le rinde una ejemplar labor. No solo es un referente para todos, sino que aparte de jugar dos temporadas, desciende incluso para jugar con el filial (1959-60) y retornar al primer equipo. En 1961 fichó por el CD Veleño y continuó en el Antequerano y la Olímpica Victoriana, donde se retiró en 1968 a la edad de 41 años. Descanse en paz.

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