Cuaderno de bitácora

De la Torre supera a Pedro Aparicio

08.05.2016 | 05:00

Si las cuentas no me fallan, el próximo 28 de junio Francisco de la Torre superará a Pedro Aparicio como el alcalde que más años ha estado al frente del Ayuntamiento de Málaga. Ya es el alcalde más longevo en activo en España y ahora quiere serlo también de Málaga. Caprichos del calendario, De la Torre superará al fallecido e ilustrado alcalde socialista dos días después de que se celebren las elecciones generales del 26 de junio. No sé si tiene marcado en rojo esta fecha (la del 28-J, la otra ya sabemos que no) en su panda calendario, aunque ahora sospecho que sí. De la Torre no es muy dado a fiestas, algarabías, jovialidades y banalidades mundanas que le distraigan de su apretada agenda de trabajo. No le veía yo con muchas ganas de sacar pecho y lucir su eterna vara de mando hasta el pasado lunes. No. No imaginaba a De la Torre soplando una tarta con 16 velas para celebrar esta efeméride en público. Distracciones las justas. Vida espartana, zumo de zanahoria y gastar suela zapateándose media Málaga en un día. Sin embargo ahora creo que lo celebrará y hasta puede que visite la tienda de Luis Carrasquilla y compre disfraces, matasuegras, globos y serpentinas para animar una fiesta que la dirección del PP andaluz quería deslucir. Desconozco también si el «cumple» será muy concurrido debido a la aparente soledad del alcalde entre los suyos y que su propio partido ha querido que se visualice sin disimulos esta semana.

Todo por que Francisco de la Torre ha rechazado dejar el Ayuntamiento de Málaga y encabezar la lista del Partido Popular para las elecciones generales. Los presidentes andaluz y provincial, Juanma Moreno y Elías Bendodo, han tratado en dos ocasiones que aceptara este cáliz, quizás envenenado, pero De la Torre, astuto, no le dio ni un pequeño sorbo al vino. Ni lo cató. Rechazada la oferta en una conversación privada, Moreno desveló en una entrevista en Onda Cero el pasado lunes que el alcalde era la mejor opción del PP de Málaga para sustituir al dimitido José María García Urbano, que en cuatro meses escasos ha comprobado que en Madrid casi todos son iguales ante los leones del Congreso por más que su currículum apabulle en la esfera pública.

Era la primera vez que la dirección del PP entraba de lleno en una operación seria y pública para relevar a Francisco de la Torre de la alcaldía de Málaga. La cuestión no es menor. Hasta la fecha todos los intentos, decían los propios interesados, eran inventos de los periodistas o de la oposición, y De la Torre, que desde hace tiempo sabe que le quieren arrebatar la vara de mando, ordenó instalar hace tiempo en su Alcaldía una especie de Aula del Mar para alimentar, cuidar y ahogar a todos los delfines que la prensa nombraba. Manuel Díaz, Carolina España, Damián Caneda..., dejando claro que en su piscina solo chapoteaba él.

Pedro Moreno Brenes, ocurrente donde los haya, sólo decirle al alcalde: «No se preocupe señor De la Torre, cuando se vaya le pondremos una calle». Igual de cortés contestaba De la Torre: «Eso espero señor Moreno Brenes».

Pero la calle tendrá que esperar. Desde hace tiempo sabemos que el único delfín de Francisco de la Torre es Francisco de la Torre, un político singular y tozudo que no da ningún balón por perdido para desesperación de sus propios compañeros de partido. Es como una roca. Hasta la fecha ha fagocitado, desdibujado o ahogado a los numerosos delfines que jugueteaban con su vara de mando en su Aula del Mar. Y lo que es más importante, la caza ha sido limpia, metódica. Casi por aburrimiento unos y otros han cambiado de rumbo ante la certeza de que a Francisco de la Torre sólo pueden retirarlo de la alcaldía de Málaga los electores, ya que ni Javier Arenas antes ni Juanma Moreno ahora han sido capaces de convencerlo. Derribarlo internamente se presume complicado pues su capacidad de aguante, solidez y resistencia es superior a las acometidas. Ya lo ha demostrado antes cuando incluso mantuvo un interesante pulso con la dirección de su partido. Al quedar descabalgado y desautorizado en público por el propio Arenas para presidir la Federación Española de Municipios y Provincias, De la Torre lanzó un órdago al partido y se empeñó en encabezar la lista al Senado con la excusa de que en esa plaza haría valer una defensa numantina de su convencido municipalismo. Además de complicarse la vida en viajes, idas y venidas, como luego se comprobó, De la Torre puso también en un buen aprieto a Bendodo y Moreno, que no contaban con la aspiración del alcalde de ser el cabeza de lista del PP al Senado en 2011. Sabían que no podían darle otro no por respuesta y empezaron a encajar piezas, no sin dificultad.

Entonces ganó la partida para irse al Senado y ahora la vuelve a ganar quedándose atornillado a la silla de la Alcaldía.

El relevo pretendido se debe entender dentro del «plan renove» que Moreno está sometiendo al PP en Andalucía. Ya logró con éxito esta misma operación con los alcaldes de Jaén y Almería, y ahora quería repetirlo en Málaga para tener tiempo y que se hiciera con la ciudad el próximo candidato (Elías Bendodo) para las municipales de 2019. En el PP temen que al igual que a Pedro Aparicio le sobró el último mandato, De la Torre dilapide todo su bagaje en estos años donde no se encuentra cómodo gobernando en minoría y con su cada vez más acentuado enfrentamiento con la Junta de Andalucía, que tiene paralizados proyectos importantes para la ciudad como el metro. Pero lo que más temen es que pretenda ser otra vez candidato. De ahí que se le ofreciera una estupenda salida aún sabiendo que el porcentaje de éxito era escaso.
Esta operación fallida le pasará factura, sin duda, al alcalde, que deberá gobernar estos años con la sombra del relevo y veremos como acaban De la Torre y Bendodo.

Si el 28 de junio celebra «su cumple», me ofrezco a llevar la tarta.

Felicidades anticipadas.

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