El Palique

La vuelta a España

La España ancha y dura, costera o árida, tropical, isleña, astur, andaluza.. vasca. Al presidente le están presentando España y él ríe y gasta suela campechano

12.05.2016 | 05:00

Libre de agenda, de compromisos, sin la campaña iniciada, con nuevos bríos y hasta el barrunto de que puede ganar con comodidad, Rajoy se ha lanzado a viajar por España. El sábado estará en Málaga. Si hoy es jueves esto es Orense. Mañana a Burgos o a Lanzarote. Quizás a Guadalajara a probar queso o a Palafrugell a respirar los vientos de Pla. Una empresa, una cooperativa, un establo o fábrica de coches, una playa, un hórreo, un gigante de la electrónica. La España ancha y dura, costera o árida, tropical, isleña, astur, andaluza, vasca, plagada de castillos o chiringuitos de espetos u olla podrida. De paseo, de viaje, a conocer al paisanaje y al partido y al músculo productivo. Ahora. Luego de años encerrado en el plasma, La Moncloa, el bendito Marca y los consejos de ministros con olor a rancia colonia, recortes y reformas laborales. Va a encontrarse menos clase media, más miedo, más radicalismo, cierto hastío. En su Pontevedra se encontró también hace meses con un hostión en la cara, acción deleznable de un pirado asumida con sentido del humor como gaje del oficio. Mariano el campechano, otra cervecita y más aceitunas. Al presidente le están presentado su país. Aquí España, don Mariano. Parece encantado de conocerlo y veremos si en las elecciones la nación o solar patrio le da un cachetón electoral que le obligue a mudanza de Moncloa o lo deja allí cómodamente instalado. Igual lleva sin cambiar las cortinas desde la anterior campaña, que se dice pronto, hace ya un montón de meses.

Un molino, un olivar, una zapatería y un hospital, las obras de una autovía o una bodega de caldos blancos, tintos y rosados apta para visitar un mediodía y no hacer ya planes –que exijan sobriedad– para la tarde. Rajoy como zascandil político. Le han diseñado un abrazar chaveas y palmear espaldas por ver si lo bajan a la tierra, si bien lo que algunos quieren es enterrarlo. El pacto de los comunistas llama la derecha a eso que tanto ha alentado y que tanto le conviene: hacerle un sandwich mixto al PSOE para que de él sólo queden las migajas en el sur. Rajoy pasea y Soraya deshace. España madruga y el presidente gasta suela y se ríe. Aquí paz y después elecciones.

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